es una niña y se llama Lieu

Los viernes siempre han tenido algo mágico en la adopción, muchos de los regalos de este largo camino han sucedido un viernes, llamadas, noticias, algún nudo demasiado enredado que se desataba, no sé exactamente si responde a algo lógico pero a los viernes les tengo un especial cariño, y desde hace varios meses desde primera hora de la mañana una pequeña sonrisa al despertar se dibujaba en nuestra cara: Hoy es Viernes…

Eran las seis y media, estaba a punto de irme a trabajar y le dije a mi marido: Jesús, si me llamaran ¿tú tienes el teléfono disponible? (él es profesor) mira que si no me voy yo sola a Consellería! le dije bromeando! él me contestó pues claro, lo tengo controlado, el móvil en el bolsillo del pantalón. Entonces le dije, a partir de hoy por las mañanas no podemos llamarnos para nada, solo nos llamaremos si es la GRAN LLAMADA, todo lo demás será por whatsapp, esta es nuestra contraseña, si suena tu móvil o el mío es solo la noticia que esperamos. Y así me fui a trabajar como cada día, sabiendo que hoy ERA VIERNES.

A las nueve tenia una reunión importante en el trabajo, un grupo de whatsapp empezó a sonar y silencié el móvil (ya llevo varios meses que siempre siempre lo tengo con voz,no sin antes decirle a todo el mundo que espero una llamada importante) pero esa mañana lo silencié y me concentré en la reunión. Nos bajamos a las diez a tomarnos un café y al volver mi móvil se quedó en el bolso, sin voz. Entonces fui al despacho de mis compañeras a sacar unos documentos por la impresora y al verme me dicen: pero tú qué haces aquí, pensábamos que no estabas, está todo el mundo buscándote, tu suegra ha venido a buscarte ¿Dónde está tu móvil?. Mi móvil??? Mi suegra??? Y entonces el corazón empezó a latir muy pero que muy fuerte, creo que hasta me mareé,  tiré los papeles por los aires y sin a penas respirar me voy corriendo a buscar mi móvil, que estaba en silencio!! Cojo el móvil, me equivoco al desbloquearlo y cuando lo consigo veo 6 llamadas de Jesús y la llamada de Consellería. Dios mio, me han llamado, son ellos, ha llegado el momento. Intento rellamar a Jesús sin poder hablar ya solo lloraba no podía contener los nervios y la respiración:

-Jesús, cariño…….. y lloro, solo lloro.

-Cielo, te han llamado,  me han llamado coge tus cosas rápido estoy de camino a tu trabajo, nos vamos a conocer a nuestro hijo. Pero dónde estabas?????

-Sigo llorando ¿¿Nuestro hijo?? es un niño??

– No lo sé, ni lo he preguntado! solo pensaba en buscarte!!

-Qué no lo has preguntado???? y entre risas y lagrimas salgo pitando y esta vez no soy capaz de contener los nervios, los dedos me tiemblan, me abrazo a mis compañeras y veo las lágrimas de la persona con la que estaba reunida que me dice que me vaya volando que es lo más emocionante que le ha pasado en todos los años de trabajo. La rodilla ya no me duele y me acuerdo que hace dos días estaba de reposo. Pero cómo no iba a estar de reposo estaba a punto de tener a nuestra hija! Yo sola me río, lloro, solo puedo gritar lo feliz que soy, y dentro de mi no paro de pensar ¿¿Estos hombres, cómo no ha preguntado más yo la habría acribillado a preguntas!!??  desde luego TODO estaba siendo una gran sorpresa.

Cuando me recoge Jesús nos abrazamos, veo sus ojos, de nuevo como tomates y no soy capaz de calmar mi excitación, entre risas me dice ¿¿Quien iba a tener el móvil en silencio y se iba a ir sola a consellería?? Qué fuerte, sin saberlo hoy era el día y nos habíamos organizado, solo que esta vez le tocaría a él recibir la llamada de nuestras vidas y escuchar la letra celestial: tenemos una propuesta para vosotros, venir cuando podáis que os espero. Menudo detalle, qué caricia y cómo estaba todo preparado, esta vez el que necesitaba escuchar que TODO LLEGA es mi marido y no yo, y a pesar de casi haberla liado pero con el móvil en silencio soy inmensamente feliz, despistada pero feliz.

Llegamos a consellería, cuántos recuerdos, la misma escena con el seguridad de la entrada, contándole nuestra vida, que si voy a adopciones, no, no es una reunión, nos han llamado, pero quién te ha llamado, pues quién va a ser la consellería que somos padres de nuevo, no me ves los ojos??!!  y sin parar de reír me pregunto ¿Pero qué hago yo contándole nuestra vida a este señor? Nos miramos en el espejo del ascensor, qué afortunados somos cariño, qué maravilloso hospital donde vamos a conocer a nuestros hijos! Y se abre la puerta y aparece la trabajadora social, un ángel portador de grandísimas noticias. y entonces ocurre, nos sentamos, abre el expediente y nos dice: es una niña, es maravillosa, tiene un mes y se llama Lieu, mirad qué hermosa está.

Yo no dejo de llorar, mi marido me coge la mano fuerte, miramos su cara, sus ojos, su nariz su boca, es otro milagro, para nosotros, para la vida, eras tú pequeña Lieu, te estábamos esperando a ti y felices salimos del despacho y nos subimos de nuevo en el ascensor donde de nuevo nos miramos al espejo, y en unos segundos veo mi vida pasar, veo su cara no puedo dejar de verla y besarla mil veces, nuestro tesoro vietnamita no puedes ser más bonita, y yo no puedo sentir más felicidad, entramos dos y salimos tres, así en 10 minutos nos cambia la vida de nuevo.

Y al salir me encuentro con quien no podía faltar, ya lo hizo con Marieta, allí en la puerta nos está esperando mi matrona favorita, mi amiga Encarni que me abraza y llora emocionada, y que cuando le digo pero qué haces aquí me dice: NO TENÍA OTRO SITIO MEJOR DONDE ESTAR QUE CONTIGO.

Y luego pensamos en María y me pongo más nerviosa aun, madre mía cuando se entere, solo quiero abrazarla y sentir en ella a su hermana, decirles que las quiero como a nadie, que son el mejor regalo de nuestra vida, que son nuestro motor, nuestra energía, nuestras caricias de Dios en la cara y en el corazón.

Una hora antes de que abran la puerta del cole ya estamos ahí, preparados para darle la gran noticia, al entrar nos mira feliz, hemos ido los dos a por ella y eso le hace sentirse fenomenal, la abrazo fuerte, muy fuerte y la seño sabe que algo pasa, le guiño el ojo y le digo al oído: tenemos algo muy importante que contarle, y nos abraza, no hace falta más, cogemos a María y nos la llevamos a un simple portal !!Aquí Jesús yo no me aguanto más!! le digo a mi marido. Y nos sentamos y le abrimos el sobre diciéndole que los señores de Vietnam nos han dicho que ha nacido su hermanita. No os podéis imaginar su cara, los ojos y la boca abierta coge el sobre saca la hojita del expediente ve la foto y se pone a darle besos, grita y hace tonterías, vuelve a mirarla y vuelve a besarla, cómo se llama mami? Se llama Lieu aunque tendremos que regal…………y no me ha dado tiempo a acabar la frase y ella ya ha cogido el expediente y sale corriendo a contarle a todo el que pasa tranquilamente por la calle que es su hermanita y se llama Lieu. Esta feliz, nerviosa, como yo hacia unas horas, y todavía hay gente que me preguntaba si se lo íbamos a contar ya. No concebía este momento sin compartirlo con ella, es suya también, un regalo del cielo para los tres. Todavía no se ha despegado de la fundita, claro una fotocopia porque no le caben más besos, duerme con ella, se pasea con ella, y aprenderá a vivir con ella de esta manera hasta que podamos vernos por primera vez.

Han pasado tres días y hemos memorizado su carita preciosa, su nombre es Lieu, y estoy enamorada de cada milímetro de la pequeña foto que tenemos, le regalaremos como a su hermana otro nombre (tendrá dos) pero de momento es Lieu porque es lo único que tenemos de ella y necesito respetarlo y amarlo con todas mis fuerzas unos días más. Su cara empapela ya cada rincón de casa, el camino a partir de ahora va a ser difícil, más difícil de lo que nadie pueda imaginar, muchos kilómetros, muchísimos por medio y van a pasar meses hasta cogerla en brazos. Poca información o nada hasta dentro de bastante, así son los ritmos y debo respetarlos aunque humanamente me parezca imposible. Solo nos queda rezar, rezar mucho para que se acorten los plazos que nos dicen, perdonarme pero no los quiero ni nombrar, solo quiero CREER, creer que ella estirará fuerte de su Hilo, ése que sin saberlo estaba unido a mi y nuestra familia desde el día 10 de Abril cuando ella nació y yo publiqué sin saberlo unas letras en Instagram que todavía me estremecen el alma. Lo sabía, lo notaba, lo sentía, estabas naciendo para nosotros.

Mi pequeña, nuestra pequeña Lieu, si tú eres una superviviente mamá también lo será, vamos a prepararte con alegría un lugar en casa porque en nuestro corazón ya estabas desde hace mucho tiempo. Te llamaremos, te rezaremos, te amaremos como jamás mnos hubiéramos imaginado, a pesar de la distancia, del tiempo, de no verte de no tocarte. Gracias mi vida por volver a hacerme sentir la mamá más feliz de la faz de la tierra,te quiero, te quiero de aquí a Vietnam nadando aunque sé nadar fatal, volando aunque me da miedo el avión, te quiero sin límites, sin miedos, sin peros. Y a tu mamá, la que te tuvo en sus entrañas, al cielo miro y le doy las gracias, ojalá pudiera abrazarla y decirle que te quiero y te querré para siempre jamás.

Somos muy felices, y nuestra felicidad tiene nombre Mi Marieta y Lieu…

GRACIAS de corazón, ahí se está más calentito.

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paralelas

Esta semana he hecho una pequeña expedición, subidas y bajadas continuas, picos altos donde me ha resultado más difícil respirar y bajadas donde he podido coger un poco de aire. Tengo asumido que así es este camino así que ya no me pregunto tantas veces qué narices me pasa, lo asumo y punto,  cuando hay que llorar se llora y cuando hay que reír se ríe, sin más.

Tengo unas ganas inmensas de volver a ser madre, de repetir la experiencia más intensa que he vivido hasta ahora, quiero volver a vivir cada instante desde que suena el teléfono y ves el numerito tan largo y se te para el corazón, el viaje, el encuentro, los nervios,  hasta los momentos en la cama los sábados por la mañana aunque a veces sea demasiado temprano y me muera de sueño. Quiero ser cuatro y lo deseo con todas mis fuerzas.

Lo cierto es que quiero repetir y si por mi fuera sería YA pero claro, esto es imposible, yo no puedo hacer nada para que esto suceda por mucho que lo desee. Principalmente, y esta es de las primeras diferencias con un embarazo biológico es necesario asumir en mi opinión algo fundamental: mi vida es independiente a la vida de nuestros hijos, no podemos hacer NADA para que nuestros hijos nazcan, solo podemos esperar ese momento que puede ser un mes, cinco, doce o años. El otro día recibí un mensaje precioso (gracias tocaya) sobre la espera, es muy difícil pero ¿Y la armadura que nos hemos hecho para el resto de la vida? ¿Y todo lo que hemos aprendido? me decía ella. Y jolín es verdad y de ahí el post de hoy:

De momento aprendemos que hay cosas, la principal en esta historia que no depende de nosotros, ni siquiera de consellería ni de la ECAI: la existencia de nuestro hijo. Respetar esto que es muy importante, es meter un ingrediente en nuestra historia familiar  desde mi punto de vista necesario: el respeto por su vida. Por TODA SU VIDA, su nacimiento, su origen, su madre o padre o familiares, el abandono, las decisiones , los motivos, su lucha por la vida. Mientras yo ESPERO a la otra parte del mundo (o al lado si es adopción nacional) está sucediendo una historia paralela sin saberlo, que DEBO RESPETAR.

En mi primera adopción un día después de tres años de espera cuando las cosas empezaron a complicarse en Etiopía después de fundirme en un mar de lágrimas y enfado a la vez, un amigo me dijo (lo recordaré siempre): Marta, ¿Tú amas a Etiopía? por supuesto, le dije. Y me contesto: si AMAS a Etiopía debes de AMAR SUS TIEMPOS TAMBIÉN. Y fue un mantra para mí: Amo a Etiopía, amo sus tiempos, Amo a Etiopía Amo sus tiempos. Me ayudó realmente.

Otra cosa que también aprendemos las madres en un proceso de adopción es a calmarnos, a respirar y confiar en nuestra capacidad. Doy por hecho que el momento enfado y a veces con grito acompañado existe, recuerdo también un día que le dije a mi marido ¡Basta ya, estoy harta, ya no puedo más! la respuesta de él fue: Muy bien ya te has desahogado , y ahora qué? Y ahora nada. Claro que podemos, y claro que aguantamos y claro que seguimos. He aprendido que tengo mucha más capacidad de la que jamás pensé, y aunque hay días que sientes de verdad que YA-NO-PU-E-DO-MAS y lo gritas y lo lloras… al final… puedes. Y puedes principalmente porque te está esperando un hijo que probablemente esté sobreviviendo a una situación mucho más adversa que la tuya. Lo que hablaba antes, la historia paralela que aunque no lo sepamos en ese momento está sucediendo. Y aquí quiero añadir que no sólo hablo de situaciones donde los niños no estén bien cuidados, hay niños felices en los centros de acogida (yo lo he visto) pero sin familia, para mí el entorno fundamental donde nos desarrollamos como persona. Por lo tanto he descubierto que esa fuerza viene de una historia paralela que estira mucho más fuerte y que no se quiere desenganchar, la de nuestros hijos.

Bueno pues en mis momentos de descanso en mi propia expedición pienso en todo esto. Hoy me muero de ganas de que nos llamen con una preasignación, quiero volver a ser madre, me enfado por no poder controlar esto, por no poder decir como muchas mamás “queremos tener un hijo” y a los 15 días o varios meses tiene a su hijo dentro, pero sé que el “llegará cuando tenga que llegar” no es un tópico, en mi caso es una realidad y hasta de esto me he de enamorar.

Que paséis un feliz fin de semana, gracias por acompañarme.

Y a tí pequeñin@ cuando te coja te como a besos. Te esperamos.