entre hipocampos y neurogénesis

 

Una de las cosas que echo de menos desde que soy madre ¡Y tengo cuenta en Instagram! (todo hay que decirlo) es leer más a menudo. Supongo que el contenido de mi trabajo al que dedicamos bastantes horas del día hace que busque en la tele o los libros cuanta más ciencia ficción mejor. Esto desde que soy madre ha cambiado bastante, antes me venía genial lo reconozco un rato de sálvame después de trabajar para airear mi cabeza , ahora ir a recoger a María al cole es mi mejor terapia. El tema de la lectura de libros me pasa más de lo mismo, antes leía mucho sobre la adopción aunque seleccionaba bien para no asustarme más de lo necesario (este es otro tema…) y ahora siento la necesidad de seguir buscando respuestas y cuando descubro un buen libro busco momentos de tranquilidad para disfrutarlo

El otro día me recomendaron éste “Entre hipocampos y neurogénesis” de Rosa Mª Fernández García, andaba buscando algo así y solo leyendo el prólogo me da para hacer un post así que esto pinta fenomenal ¿Lo conocéis?

No pretendo contaros demasiado sobre el libro, si no no tiene gracia pero si me apetece escribir lo que me va inspirando y sin duda leyendo las primeras páginas mi cabeza se va a los primeros momentos de vida de mi hija y los primeros momentos de la vida juntas.

Cuando la esperaba leía y leía sobre adopción, vínculos etc había algo que se repetía en todas las lecturas y supongo que es lo que hizo que a día de hoy tenga la relación con mi hija que convencida quiero tener. “Los primeros meses de vida de los niños y lo que ocurra en este periodo es muy importantes para su desarrollo” yo solo hacía que pensar ¿Y si me asignan a un niño o niña más mayor qué pasará, tendrá problemas de conducta, escolares? Lo que es obvio es que en una adopción internacional prácticamente es imposible que tengas en tus brazos a tu hijo antes de los cinco o seis meses en el mejor de los casos así que pensar que iba a estar sin mis cuidados y mis caricias durante los primeros meses de vida  y esto podía “tener repercusión” era un pequeño quebradero de cabeza más.

Cuando nos dejaron a nuestra hija en los brazos era tan pequeña que con mi brazo podía rodearla mientras le llenaba la cara de besos y lágrimas. Tenía cinco meses pero yo la mecí como si acabara de nacer sentía la necesidad imperiosa de protegerla y tenerla pegada a mi corazón, saqué mi foulard y me la puse en el pecho ¿Sabéis qué paso?  A los cinco minutos se durmió. Quizás parezca algo normal pero no lo es, en los dos años que llevamos juntos JAMAS se ha dormido en brazos ni en un lugar que no sea su cama o en la oscuridad. ¿qué le pasó entonces? El prólogo de Rosa Fernández tiene la respuesta: su ser reaccionó ante el calor de mis brazos mi susurro y las caricias, se tranquilizó se sintió segura y descansó.

Por eso le desacostumbré a dormir sola, le enseñamos a necesitarnos, le hacíamos muchas caricias, masajes y pasamos muchos momentos  de brazos a pesar de que medio mundo se empeñara en lo contrario. Durmió con nosotros, la dormíamos cantando y meciéndola, le enseñamos que el ser humano está hecho para amar y sentirse amado.

Ahora os cuento otro caso, el hijo de mi amiga llegó a sus vidas con dos años y medio, todavía utilizaba pañal y a nivel motriz tenía más movimientos de bebé que de un niño de su edad. Bien pues los primeros meses de su vida la sociedad te dice que !!Hay que quitarle el pañal, hay que quitarle el biberón, tiene que empezar a saltar, a correr etc etc etc!! Menos mal que mi amiga escuchó su instinto y confió en ella 100%  y supo que su hijo no necesitaba un cambio de hábitos ni hacerse mayor de repente, su hijo necesitaba a su papá y a su mamá, necesitaba abrazos, caricias, cosquillas, risas, juegos, besos y mucho te quiero. Al final qué es lo importante qué es lo mejor de nuestras vidas? el amor.

¿Conocíais el libro? !Feliz fin de semana!

COMO SIEMPRE… GRACIAS POR ESTAR AQUÍ.

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aprender a quererte

Ya lo he contado en más de una ocasión, la música me calma, me llena, me hace saltar por los aires o romper a llorar, va encauzando mis emociones y las transforma dándoles el tiempo y el lugar que necesitan para estallar. Hace un par de semanas mi marido me dijo que escuchara una canción, me dijo que me iba a gustar, y así fue, de nuevo como hace años fue escucharla y mis ojos se llenaron de lágrimas, era justo lo que necesitaba. Me gustó tanto que llevo una semana escuchándola siempre que lo necesito, justo además me llegaron mis auriculares Sudio tan elegantes y bonitos que vienen conmigo a todas partes, me inspira y me apetecía escribir sobre ella.

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Auriculares Sudio

Antes de escribir me encantaría que la escucharas, párate y escucha la letra y luego seguimos…

Adoptar no significa solo tener un hijo, no significa ser madre “y ya está” (maravillosa palabra que implica tanto, tanto…) en nuestro caso significa más y para esto hay que prepararse y prepararse bien. Esta canción de Morat me parece que es un buen resumen si fuera la técnica que da la formación obligatoria para empezar el proceso de adopción sin duda empezaría por aquí: APRENDER A QUERERTE.

¿Cuándo empezaste a querer a tus hijos? ¿Cuándo empecé a querer yo a los míos? En mi caso la respuesta es clara, mucho antes de tenerlos en brazos, desde el primer momento que aparecieron en mis pensamientos, en el comienzo de mi embarazo de elefanta que con mi primera hija duró casi cinco años y con este segundo hijo vamos a hacer dos. A veces no puedo evitar pensar ¡Ya podía ser más corto ésto, jolines! Pero luego me encuentro con canciones como esta que me dan la respuesta inmediata: “ANTES DE ESTAR JUNTO A TI, POR TODA LA VIDA, QUIERO APRENDER A QUERERTE”. No sé cual era la inspiración de Morat para escribir esto, pero en mi caso es fácil interpretar que se refiere a la espera de nuestros hijos, a la preparación de lo que va a venir ¿O es que no nos preparamos la mente cuando por ejemplo buscamos a la persona que queremos a nuestro lado? En la adopción es lo mismo, dos vidas HECHAS se encuentran y creerme que aunque existen los flechazos, lo normal es que cuando nos veamos por primera vez hayan caras de susto, miedo, desconocimiento y a veces desconfianza, y no hablo solo del sus caras, también las nuestras. Tenemos que enamorarnos y preparar bien el corazón para dar rienda suelta al vínculo que nos une como padres a nuestros hijos.

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La canción dice “ No sé nada de tu historia, ni de tu filosofía, para aprender a quererte voy a estudiar como se cumplen tus sueños, voy a leerte siempre muy lentamente quiero entenderte…” Esto me recuerda mucho a las horas que dedicamos a saber de Etiopía y ahora de Vietnam, su gente, sus fiestas, sus costumbres, su historia, su origen! La vida de nuestros hijos no empieza con nosotros, ellos ya tienen una e intentar borrarla creo que es un grave error. En muchas ocasiones no tendremos la información y la iremos descubriendo por eso es tan importante cuando vienen nuestros hijos dejarles SER, descubrirlos, aprender a quererlos, ir enamorándonos poco a pocos, ellos de nosotros y nosotros de ellos.

La genética da pistas, esa es la verdad. Por ejemplo, mi sobrina los primeros meses de vida no se reía y todos decíamos ¿Por qué no se ríe? Y mi madre siempre contestaba lo mismo: su padre era un seriote, tampoco se reía (ahora ríe a carcajadas) pero me entendéis verdad? O cuando un bebé llora mucho y oímos a los abuelos ¡Tú también eras muy llorona de bebé menudas noches nos diste! Os suena verdad? En nuestro caso no tenemos pistas, esos comentarios no son válidos, partimos de CERO. Es todo nuevo, un ser totalmente diferente a nosotros que se irá vinculando con nuestra forma de vivir hasta sonreír igual (esto requiere otro post, este tema me fascina) ¿Pero y mientras? El proceso de conocimiento en la adopción es imprescindible y se puede convertir en una auténtica aventura sobre todo si cuando te encuentras con tu hijo o hija éste ya tiene más de dos años, no solo tiene una vida (que es suya y no tuya) si no unas experiencias que están ahí y hay que saber descubrirlas y… quererlas, sean las que sean.

“Quiero tenerte aunque solo sea un momento Y SI ME DEJAS tal vez toda la vida…” Maravillosa frase que implica tanto… En la construcción de la familia hay dos vidas, dos historias, nosotros hemos elegido pero ¿y ellos? Leí muchos artículos sobre el apego y el vínculo, un termino IMPORTANTISIMO en la adopción, en el amor en general, hacernos uno al otro poco a poco. Como dice la canción “enseñarte a extrañarme” que es lo mismo que aprender a querernos, a buscarnos, a necesitarnos. Mi hija con cinco meses y cuatro kilos se tomaba los biberones sola, se dormía sola, se entretenía sola, y a eso algunos lo llamaban autonomía ¡Qué bien ya esta enseñada es muy autónoma! Nosotros elegimos desaprender, enseñarle a necesitar, dejarse querer, dejarse ayudar, sobrevivir juntos. He visto familias que desde el día uno han dicho: yo soy tu madre, y el es tu padre. Y es cierto pero… ¿Ellos han elegido esto? La naturaleza ha hecho su marcha y en el caso de nuestros hijos existe un punto de inflexión, ellos también han sido hijos biológicos ¡No podemos borrarles este comienzo! Hay un giro, un cambio de dirección que poco a poco habrá que descubrir, para mí es muy importante ojalá no se me olvide nunca eses “Y si me dejas…”

Y por último: “No descansaré solo quiero tenerte a mi lado, luego que mi voz te demuestre lo que te he esperado…” En este trocito me acuerdo de muchos correos que recibo y que tantas veces me sirven de inspiración. No descansaré aunque muchas veces de nosotras salga el famoso grito al mundo:¡Ya no puedo más! Lo cierto es que en la mayoría de historias que conozco sí se puede y sigues sin descanso aunque creas que no te quedan fuerzas, y aguantas lo que no esta escrito ni jamás pudiste imaginar, un día tocas fondo y al día siguiente como si en sueños le hubieras rozado la cara… te levantas con fuerzas para seguir luchando. Pura magia.

Gracias Morat por esta canción, Sudio Auriculares por ponérmelo tan fácil, a mis hijos por enseñarme desde antes de existir a ser vuestra madre y a vosotros que leéis, que me escribís, que me acompañáis por ser mi inspiración.

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Dulces sueños…

Septiembre: si pudiera ver por un agujerito

Bueno pues parece que este verano ya tiene los días contados, en nada ya María empieza su cole de mayores y parece que ese será el pistoletazo de salida para empezar de nuevo la rutina. Os confieso una cosa, me apetece volver a la normalidad, el verano ha sido difícil y aunque siento que a veces un frenazo hace que encajen las piezas de mi vida, también necesito que los meses avancen para ver un poco de horizonte. Y en la otra oreja mi Pepito grillo particular susurrándome al oído ¡Vive el presente Marta, vive el presente! ¿Os suena verdad,?

Pero yo a la mía, sin poder evitar hacer mis cábalas. Por una parte la lesión de mi maratoniano ¡Esta si que es una maratón como Dios manda! Está trabajando duro y mucho en su rehabilitación, llegar a meta será muy emocionante y estoy convencida que llegará y como en cada carrera ahí estaremos nosotras para abrazarle. Y por otra no dejo de pensar ¿y si en esa meta en vez de ser dos somos tres esperando? ¿con qué nos sorprenderá este nuevo curso? ¿cómo será mi familia en Navidad, o en Pascua o el próximo verano? esto es así, hoy somos tres y mañana somos cuatro, así, en un instante suena el teléfono y te vuelve a cambiar la vida, sin bolso para el hospital, sin preparación, ni bajas maternales ni nada, estoy deseando leer el número largo en mi móvil. Yo siento que no va a ser ni mucho menos inminente, pero también siento que esto que nos ha sucedido no es por casualidad, por algo estamos quietecitos y en reposo ¿y si estuviéramos conectados con el embarazo de su madre Vietnamita? ¿y si es nuestra forma de vivir paralelamente y sin saberlo su espera en la que pienso tanto tanto?

Y entre pregunta y pregunta deshago maletas, María se reecuentra con sus juguetes que aunque no son ni mucho menos nuevos está feliz de verlos como si fuera la primera vez y también encuentro huecos para estar por aquí. Ya casi el Blog cumple un año y aunque escribo poco cuando lo hago soy 100% yo, aquí me siento bien y me siento mucho mejor cuando recibo correos y mensajes de gratitud !La agradecida sin duda soy yo! Tengo muchas ideas en la cabeza, me encantaría seguir con la fotografía, ir a algún sarao (Sandra confío en ti) escribir y dar puerta a este alma inquieta que me ha tocado cuando se repartió la intensidad en el mundo. Pero iremos por partes, despacito, al ritmo que hoy necesita mi familia.

Tengo los dedos cruzados de las manos y los pies estos meses tienen que pasar cosas maravillosas (y no solo hablo de mí, hay tantas familias que quiero y que tengo en el pensamiento) encuentros, abrazos, lágrimas, emociones, y cómo no, a tí pequeñín@ a tí te espero como agua de Mayo, no solo vas a ser nuestr@ segund@ hij@, vas a ser la esperanza, la energía de tu papá que lucha por poder salir corriendo a por tí.

Feliz noche

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Burrito Madera de Lola 

Contigo

He pensado mucho en escribir este post o no. No ha sido fácil sentarme y no sólo por la falta de tiempo si no por lo que para mí significa pararme a describir todo lo ocurrido en estas últimas semanas. Al final he decidido que para bien “o para mal” decidí lanzarme a hacer un blog y en él abrir mi vida, y no solo lo agradable si no los momentos difíciles que forman parte de ella también y hacen que sea la que hoy soy. Han sido semanas difíciles, yo no soy la misma que ayer ni la misma que el 11 de julio cuando ocurrió todo.

Este año teníamos muchas ganas de irnos de vacaciones juntos y hace meses (algo inusual porque somos más de improvisar)  reservamos unos días en una bonita casa de Asturias, no ha sido un año fácil y con esmero y esfuerzo como muchas familias españolas como buenas hormiguitas organizamos una escapada para disfrutar, estar juntos y compartir unos días con nuestra querida familia La Señorita  a la que estamos muy agradecidos.

Por otra parte estos últimos meses no ha habido mucho movimiento en Vietnam, mi tripa de elefanta sigue creciendo y los plazos que nos dijeron ya no se han cumplido ¡Salida de cuentas total! La maternidad me ha revolucionado por completo, María abarca cada segundo de mi vida y no es porque ella sea una niña dependiente de mi sino más bien porque su llegada a mi vida ha hecho que cambien por completo todas mis prioridades situándola a ella y a esta maternidad y su intensidad en primer lugar.

También con planes y proyectos en mi mente, proyectos que me ilusionan que me hacen luchar por lo que queremos y además con la suerte de en ellos encontrarme conmigo misma, hablo de la fotografía y de lo bien que me siento detrás de mi objetivo.

Y así empecé el mes de julio, con mi plan perfecto, todo organizado y controlado para un verano ideal. Es normal hacerse planes ¡Todo el mundo los hace! Pero el día 11 de de julio todos y cada uno de ellos cual efecto dominó se fueron abajo tras un accidente en una casa de campo donde pasábamos el día. Mi marido ayudando a colocar una antena en un tejado se cayó desde arriba al romperse la escalera. Un grito que desde dentro de la casa escuché, lloros y horas de pánico sin saber qué había ocurrido hasta que llegamos al hospital. Durante el trayecto me volvió a demostrar que es un hombre muy fuerte y valiente, roto de dolor por dentro y por fuera y manteniendo la calma y la conciencia. Una vez allí nos dijeron que tenía una fractura grave de fémur con herida abierta y que había que hacerle la primera intervención en quirófano así que llamé a mis amigos y a mi familia que acudieron al segundo y fueron dos horas largas donde a pesar del dolor y del miedo encontré la paz en una crucecita de madera que pude rescatar del bolsillo de su pantalón. La cogí con fuerza y de nuevo como años atrás dije: Dios mío ayúdanos. Y lo hizo.

La noche fue muy larga, el tuvo que pasarla en la UCI y yo sin él y sin María, sin dormir con los ojos bien abiertos empeñados de lágrimas y aun en shock. Quietecita y con un cigarrillo tras otro después de mucho tiempo sin fumar en mi mente miedo y agradecimiento a la vez. Tuve miedo, mucho miedo, una hora antes de que todo ocurriera nos divertíamos en la piscina sin saber lo que venía después, nos hicimos unas fotos chulísimas María se reía a carcajadas y yo feliz al darme cuenta de que tenía delante de mi todo lo que había soñado. En dos meses celebraremos diez años casados y sus abrazos seguían estremeciendo mis entrañas, a pesar de las crisis como todos los matrimonios seguíamos no como el primer día sino mucho mejor ¿Cómo podía cambiar tanto la vida en un segundo? Cuando llegamos al hospital y nos dijeron que “Solo era eso” yo descansé, que mi marido estuviera vivo y cayera de pie en vez de espaldas o de cabeza había sido un milagro, pensar en esto hacía que entre el dolor y el miedo se colara la gratitud por la vida.

Cuando me dejaron entrar a verle al día siguiente y me sonrió rompí de nuevo a llorar ¡qué hombre tenía a mi lado! Solo quería estar ahí, con él, incluso esas ansias desbordadas de maternidad pasaron a un segundo lugar, el puzzle acababa de encajar, mi lugar en mi familia estaba con él. Pasaron los días y hasta la semana siguiente no pudieron operarle por segunda vez, la operación duró mucho tiempo, de nuevo el miedo se apoderaba de mí estaba muy nerviosa entonces me dediqué a mirar lo que pasaba a mi alrededor, como yo habían muchas familias, en sus ojos mucho sufrimiento y yo ajena a este mundo hasta hacía una semana ¿Dónde se coge la gente en estos momentos? Yo apretaba fuerte mi cruz de madera y éste era mi consuelo. La operación salió bien, los cirujanos del hospital hicieron un buen trabajo y toda la planta de trauma, desde los celadores auxiliares, enfermeras médicos y fisioterapeutas nos mostraron su profesionalidad absoluta y también su cariño y compresión durante las casi tres semanas en el Hospital Clínico de Valencia. Estoy muy agradecida, los he visto correr, quedarse sin cenar sin comer, salir de una guardia e irse a quirófano corriendo, los he visto trabajar sin parar al servicio de los que por allí andábamos en busca de esperanza. También a nuestros compañeros de suite, gracias por compartir las noches, los turnos por revisar los goteros, la magdalenas para desayunar, por echarle humor al tema, por las conversaciones los momentos de emoción al compartir la vida, ah y por ayudarme en más de un susto ¡Gracias a todos solo tengo palabras de agradecimiento!

En estas casi tres semanas he vuelto a encontrarme a solas con mi marido, han sido complicadas y las horas en el hospital pasan muy lentas. Hacia tiempo que no llorábamos juntos esto me sitúa en los años de espera de nuestra hija. Tras su llegada todo ha sido una revolución y un frenazo en seco nos sitúa solos uno frente al otro ante una situación de sufrimiento. De nuevo muy acompañados por toda nuestra gente, arropados y pendientes de nosotros, esta situación me resultaba familiar ¡Qué acompañados estamos y qué suerte tenemos!

Ya estamos en casa. Ya tengo a mi maratoniano al pie del cañón, luchando por volver poco a poco a la normalidad, nos queda una larga rehabilitación, volver a subir a la cima y de nuevo bajar es su reto ¡Nuestro reto! y estoy segura de que lo conseguirá. Mi marido es un hombre luchador, de retos, valiente y cabezón, es deportista y constante. Sus lágrimas me hacen olvidarme de mi concentrarme en lo importante, somos un equipo de los buenos, de los coordinados, de los que cuando se cansa uno sigue el otro, de los que llegan despacio pero llegan, lo demostramos una vez y la vida nos brinda de nuevo otra oportunidad. Esto si que es una buena montaña que coronar y lo vamos a hacer juntos aunque ya sabes que a veces flaqueo y me falta aire en los pulmones. Tengo una idea nuestro motor van a ser nuestros hijos, la risa de Marieta y la espera de este segundo hijo que por lo visto todavía ha de nacer. Las piezas encajarán y cuando lo hagan nos llevaremos la plaquita al aeropuerto para avisar de que por dentro eres RoboCop!

Gracias infinitas, por cada mensaje cada cuidado cada gesto de cariño hacia nosotros. A mi familia por cuidar de María ¡Qué hija tan campeona tenemos tan pequeña y entendiéndolo todo poniéndonoslo fácil siempre! Este frenazo también me ha hecho pararme en historias maravillosas, en gente caída del cielo para llenar nuestra vida de esperanza vosotras ya sabéis quienes sois, nada ocurre por casualidad y nosotros lo sabemos.

Asturias tendrá que esperar (gracias Fini y a tu marido de BonaLife por la inmensa comprensión y cariño hacia nosotros, celebraremos en vuestra bonita casa con una buena botella de sidra nuestro encuentro cuando coronemos la cima) mi cámara, los cursos de HelloCreatividad que me apasionan, las sesiones de fotos, los planes, la playa, nuestro té Belén, Maca, Jorge, Rocío y Chicho y nuestro abrazo,  todo tendrá que esperar pero ahora sé por qué, ya sé donde esta mi lugar, mi prioridad, mis ganas y mi amor, todo mi amor, contigo y aquí.

Lo conseguiremos.

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cuántoS te esperamos

Este finde pasado celebramos el bautizo del pequeñín de la familia, somos tan atípicos que es mi primo pequeño, me llevo 34 años con él nada más y nada menos, por tanto podríamos decir que el pequeño tío de mi hija tiene dos meses, hasta en esto damos la nota. Juntarnos siempre nos sienta fenomenal, nos reímos “a más no poder” y eso es muy sano, pero es que además a pesar de que como en todas las familias tenemos nuestros rifirrafes, nos queremos mucho. Cada familia es diferente y única, no hay ni una igual, la mía además de ser muy numerosa es divertida y los ingredientes que la componen son tan variados como el agua y el aceite.

Cuando dejamos la solicitud de adopción de nuestra primera hija tardé medio segundo en contarlo en el grupo de Whatsapp y un par de horas en celebrarlo. En mi familia era la primera adopción, era una novedad y como tal la tratamos, decidí compartir cada momento de la espera y así poder vivirla juntos. Si hubiera sido un test positivo sé que no me hubiera esperado a ninguna ecografía ni al tercer mes de embarazo, hubiera buscado rápidamente el móvil para contarlo, así soy.  Gracias a Dios no todos somos iguales y hay familias que prefieren marcar otro ritmo dosificando más la información, esto dependerá de la naturaleza de cada familia pero sobre todo de la dinámica y funcionamiento establecido en el seno de la familia. No me atrevería a decir que es lo bueno y lo no tan bueno pero sí me gustaría compartir mi experiencia y lo que a lo largo de estos años he aprendido.

Un día escuché algo que se me quedó grabado en una conferencia que no tenía nada que ver con adopción “los hijos hay que desearlos antes incluso de que existan” ¿A quién no le gustaría que le dijeran “Hijo te he deseado antes de saber que existías en mi barriga o a miles de kilómetros”? A mi desde luego me parece un precioso comiendo en la relación padres e hijos.

Cuando decidimos adoptar y lo contamos pueden pasar dos cosas, que hayas estado preparando a tu familia para esto (por ejemplo en los casos donde se ha pasado por un proceso de infertilidad o ha habido otra adopción cercana y esto hace que la posibilidad de adoptar exista siempre como una opción) o que a tu familia les des un susto importante e inesperado y te respondan como si hubieran visto un fantasma. Esto es posible y existe por qué no contarlo. Estos años de experiencia me han enseñado que cualquier respuesta es válida y hay que intentar comprenderla y respetarla, para decidir adoptar a un hijo hemos necesitado mucho tiempo probablemente para que sea una decisión tomada libremente y desde el amor, quizás resultaría egoísta pretender que en dos minutos nuestras familias comprendan y amen esta decisión como nosotros. La buena noticia es que este embarazo de elefanta no dura nueve meses, suele durar bastante más y lo que hagamos en este tiempo de espera, creerme… es fundamental.

El proceso en una adopción puede ser corto o larguísimo, sabes cuando empieza pero no sabes cuándo acabará, y puede ser un proceso calmado o un proceso lleno de baches, pueden pasar tantísimas cosas que algunas familias deciden ir contando su embarazo poco a poco, por ejemplo un día dejas la solicitud de adopción en tu consellería pero luego ésta tiene que decirte si eres idóneo o no para ser familia adoptiva, hay familias que deciden desde el primer segundo poner en el grupo de whatsapp !Vamos a ser papás! (como yo) y hay otras familias que deciden esperar hasta que les llegue la carta certificada con la resolución del certificado de idoneidad e ir más despacio ¿Qué es lo correcto o lo mejor? Pues lo que cada familia decida según el funcionamiento de la propia familia. Si se está permitido llorar y compartir el sufrimiento por ejemplo de un fracaso o por el contrario las emociones no se suelen compartir, si están permitidas las preguntas naturales de cómo va sabéis algo más o se tiende a la discreción etc hará que vivas de una manera u otra  la espera de tus hijos.

Claro, en un embarazo biológico pues hay ecografías, hay una barriga que crece, unas patadas que se sienten, hay una fecha límite, en definitiva muchos momentos susceptibles de compartir con tu familia, te pueden acompañar, le pueden sentir acariciando la barriga y te pueden preguntar por tus piernas hinchadas, la cara cansada y los andares fatigados, hay un orden una programación etc ¿Y en el proceso de adopción? Una vez compartes que vas a ser mamá y  papá ¿Qué pasa después? Pues pasan los meses, incluso los años,  pasan aniversarios !Ya llevamos un año esperando! Y pasan Reyes Magos, y pasan cumpleaños, y pasan muchos acontecimientos donde tú ya cuentas con un hijo en tu corazón pero que a veces no se ve. Nosotros cada año hacíamos la carta de los reyes magos y nuestra hija tenía un regalo esperando, y cuando íbamos a un cumpleaños nos hacía muchísima ilusión que nos guardaran una bolsa de chucherías (obviamente para comérmelas yo, pero ya me entendéis) HACER PRESENTE A ESTE HIJO QUE NO ESTÁ, PERO ESTÁ, EXISTE para mí es la clave de la espera, si yo le doy su lugar la gente lo verá y como yo le desearán.

Mi familia me preguntaba mucho, es verdad que a veces al preguntar yo lloraba, me enfadaba, me venía abajo y otras veces me moría de la ilusión les contaba mil cosas de blogs foros grupos de facebook que los pobres no entendían nada pero me escuchaban y lo más importante, recibían a este hijo que yo llevaba en mi corazón. Año tras año fui guardando en una caja cada detalle de todos aquellos que le esperaban (menos las chuches jeje) y esa caja será para ellos, para que sepan cuantísima gente le esperó y le amó.

Cuando les vi llorar en el aeropuerto como niños, ese día comprendí que el que me preguntó lo hizo queriéndome y el que no no supo cómo hacerlo pensando que nos harían daño. Hay algo también importante que creo que hay que destacar, desde el primer momento decir con nuestra forma de vivir que ADOPTAR es una elección libre y tomada desde el más puro amor. No es la última opción, NO es una decisión desesperada y lo más importante NO queremos lastimas ni penas !!ESTAMOS FELICES EN NUESTRO EMBARAZO DIFERENTE!!

En definitiva, pienso que a los hijos hay que llamarles, hay que nombrarles, hay que darles su lugar en casa y en tu vida desde el prinicipio, y en la familia mucho antes de saber si será una niña o un niño, si tendrá tres meses o tres años, eso no importa, yo os animo a LLAMAR A VUESTROS HIJOS, HABLAR DE VUESTROS HIJOS, COMPARTIR EL AMOR QUE YA SENTÍS HACIA ELLOS. Hablar de la adopción en casa, de forma natural, enseñar con cuentos y películas de dibujos a los más pequeños de la familia, celebrar cada paso, brindar cada noche buena para que en la próxima esté, rezar o pensar en ellos, en definitiva PREPARARLES EL LUGAR en la familia.

Esta foto que es muy divertida porque María estaba jugando a que era un monstruo, me encanta porque todos, absolutamente todos la están queriendo muchísimo con sus gestos de diversión, empatía, juego, cariño y miradas de ternura. Todos la llamaron, algunos ni me lo dijeron pero sé que lo hicieron, todos la soñaron, la quisieron y la trajeron con sus oraciones y pensamientos hasta aquí. Lo sé y estoy infinitamente agradecida.

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Buenas noches, hoy un beso especial a mi familia que de nuevo sueña Vietnam…

¡Gracias por acompañarnos!