mariposas

Mira que me había prometido no volverlo a hacer, no cometer los mismos errores… pero no, es imposible ir en contra de algo tan fuerte como los tirones de tu hijo ¿Y como tiran estos hijos que “ni vemos ni sentimos”?

Esta semana pasada ha sido muy buena “adoptivamente hablando” gente que quiero ha tenido muy buenas noticias, idoneidades que llegan a casa, teléfonos que suenan, llamadas inesperadas y listas que se han movido descolocándome y haciéndome sentir los primeros cosquilleos en el estómago. Habíamos pasado unos meses sin casi ninguna asignación en Comunidad Valenciana (ya estaba pensando que tenía el don de gafar países) y me borré de la mente la fecha aproximada que la Ecai te dice hasta la preasignación (un año más o menos desde el certificado de idoneidad). No sé muy bien qué ha pasado pero en dos meses hemos pegado un buen salto han llovido propuestas y ahora mismo tenemos unas 13 familias delante de nosotros con un perfil parecido al nuestro. Había descartado por completo un ofrecimiento en este año 2016 pero este finde mi cabeza ha hecho lo que bien sé que no debo hacer pero no he podido evitar: vislumbrar una posible asignación antes de que acabe este año si todo sigue así y por unos momentos alegrarme el alma y empezar a soñar…

Sí… lo sé, error! No debo ponerme plazos, hoy subidón y mañana parón etc etc  la teoría me la sé, no me riñáis queridas amigas elefantas y gente que no es elefanta pero casi de tanto acompañarnos, pero este finde por fin en notado mariposas en el corazón y no puedo evitar la emoción ¿Y si está más cerca de lo que me creía?

y hoy, hoy es 24 de abril y es el cumple de mi compañero de viaje, del hombre de mi vida, de mi medio limón (que da más sabor que la naranja) de mi complemento. Este año ha sido muy diferente al resto, no hemos podido celebrarlo como nos hubiera gustado pero hemos soplado una velita juntos, Marieta nos ha ayudado tanto que fijo que ha llegado hasta Vietnam. Feliz Cumpleaños mi amor.

¡Buenas noches y felices sueños!

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paralelas

Esta semana he hecho una pequeña expedición, subidas y bajadas continuas, picos altos donde me ha resultado más difícil respirar y bajadas donde he podido coger un poco de aire. Tengo asumido que así es este camino así que ya no me pregunto tantas veces qué narices me pasa, lo asumo y punto,  cuando hay que llorar se llora y cuando hay que reír se ríe, sin más.

Tengo unas ganas inmensas de volver a ser madre, de repetir la experiencia más intensa que he vivido hasta ahora, quiero volver a vivir cada instante desde que suena el teléfono y ves el numerito tan largo y se te para el corazón, el viaje, el encuentro, los nervios,  hasta los momentos en la cama los sábados por la mañana aunque a veces sea demasiado temprano y me muera de sueño. Quiero ser cuatro y lo deseo con todas mis fuerzas.

Lo cierto es que quiero repetir y si por mi fuera sería YA pero claro, esto es imposible, yo no puedo hacer nada para que esto suceda por mucho que lo desee. Principalmente, y esta es de las primeras diferencias con un embarazo biológico es necesario asumir en mi opinión algo fundamental: mi vida es independiente a la vida de nuestros hijos, no podemos hacer NADA para que nuestros hijos nazcan, solo podemos esperar ese momento que puede ser un mes, cinco, doce o años. El otro día recibí un mensaje precioso (gracias tocaya) sobre la espera, es muy difícil pero ¿Y la armadura que nos hemos hecho para el resto de la vida? ¿Y todo lo que hemos aprendido? me decía ella. Y jolín es verdad y de ahí el post de hoy:

De momento aprendemos que hay cosas, la principal en esta historia que no depende de nosotros, ni siquiera de consellería ni de la ECAI: la existencia de nuestro hijo. Respetar esto que es muy importante, es meter un ingrediente en nuestra historia familiar  desde mi punto de vista necesario: el respeto por su vida. Por TODA SU VIDA, su nacimiento, su origen, su madre o padre o familiares, el abandono, las decisiones , los motivos, su lucha por la vida. Mientras yo ESPERO a la otra parte del mundo (o al lado si es adopción nacional) está sucediendo una historia paralela sin saberlo, que DEBO RESPETAR.

En mi primera adopción un día después de tres años de espera cuando las cosas empezaron a complicarse en Etiopía después de fundirme en un mar de lágrimas y enfado a la vez, un amigo me dijo (lo recordaré siempre): Marta, ¿Tú amas a Etiopía? por supuesto, le dije. Y me contesto: si AMAS a Etiopía debes de AMAR SUS TIEMPOS TAMBIÉN. Y fue un mantra para mí: Amo a Etiopía, amo sus tiempos, Amo a Etiopía Amo sus tiempos. Me ayudó realmente.

Otra cosa que también aprendemos las madres en un proceso de adopción es a calmarnos, a respirar y confiar en nuestra capacidad. Doy por hecho que el momento enfado y a veces con grito acompañado existe, recuerdo también un día que le dije a mi marido ¡Basta ya, estoy harta, ya no puedo más! la respuesta de él fue: Muy bien ya te has desahogado , y ahora qué? Y ahora nada. Claro que podemos, y claro que aguantamos y claro que seguimos. He aprendido que tengo mucha más capacidad de la que jamás pensé, y aunque hay días que sientes de verdad que YA-NO-PU-E-DO-MAS y lo gritas y lo lloras… al final… puedes. Y puedes principalmente porque te está esperando un hijo que probablemente esté sobreviviendo a una situación mucho más adversa que la tuya. Lo que hablaba antes, la historia paralela que aunque no lo sepamos en ese momento está sucediendo. Y aquí quiero añadir que no sólo hablo de situaciones donde los niños no estén bien cuidados, hay niños felices en los centros de acogida (yo lo he visto) pero sin familia, para mí el entorno fundamental donde nos desarrollamos como persona. Por lo tanto he descubierto que esa fuerza viene de una historia paralela que estira mucho más fuerte y que no se quiere desenganchar, la de nuestros hijos.

Bueno pues en mis momentos de descanso en mi propia expedición pienso en todo esto. Hoy me muero de ganas de que nos llamen con una preasignación, quiero volver a ser madre, me enfado por no poder controlar esto, por no poder decir como muchas mamás “queremos tener un hijo” y a los 15 días o varios meses tiene a su hijo dentro, pero sé que el “llegará cuando tenga que llegar” no es un tópico, en mi caso es una realidad y hasta de esto me he de enamorar.

Que paséis un feliz fin de semana, gracias por acompañarme.

Y a tí pequeñin@ cuando te coja te como a besos. Te esperamos.

de doce meses

Un año creciendo en mi corazón. Esta vez fue Jesús a la consellería, a pesar de ser “solo” la entrega de un papel en registro de entrada pues para nosotros es el comienzo visible de un nuevo deseo: nuestr@ segund@ hij@ y fue un día especial. Ha sido un año sencillo, a pesar de quererlo y desearlo desde el primer segundo, incluso antes, los seis primeros meses fueron papeles, entrevistas y reuniones en consellería y en la ECAI y se pasó relativamente rápido. En el resto de meses solo he tenido una curva difícil en mi montaña rusa particular y con el apoyo que recibo donde estáis incluidos todos los que leéis ha sido fácilmente superable. Hace un par de semanas decidí calmarme os lo contaba en mi anterior post y dejar de contar los días convencida de que todavía pueden quedar años. Los tiempos se alargan y los plazos que nos dijeron al principio tal y como iba el número de asignaciones no tenían pinta de cumplirse.

La realidad es que ayer entré a ver los listados que nuestra Consellería cuelga en su Web mensualmente y ¡Sorpresa! menudo acelerón hemos dado, han debido de haber cinco o seis asignaciones este mes y eso nos ha situado mucho más cerca de la asignación. Llevábamos muchos meses sin apenas nada (todo esto haciendo de Sherlock Holmes porque la ecai no está dispuesta a darnos esta información) de ahí supongo que mi interés por calmarme y dejar que las cosas vayan sucediendo, hasta que ayer entré y vi el listado ¡Guau! Qué alegría me llevé, es inevitable ilusionarme de nuevo aunque yo que ya tengo algo de experiencia en esto sé que no quiere decir que todos los meses sean así ni mucho menos (ojala sí) pero al menos es un síntoma de que hay movimiento, una especie de ecografía de los 12 meses  que en días como hoy me ha venido de perlas.

Gracias por acompañarme aquí, por leerme y estirar con nosotros de este hilo que nos llevará a buscar a otro trocito de nuestra bonita familia. Muchas veces pienso y repito ¿Cuánta probabilidad tengo yo de cruzarme con mis hijos? Ninguna! Prácticamente inexistente, que las vidas de ellos y la de mi marido y mía se unan, se crucen es un milagro, hay cero posibilidades y contra todo razonamiento aquí estamos, los tres esperando a nuestra cuarta parte y lo que te rondaré morena jeje…

Pequeñin@ te deseamos, te queremos, te esperamos, te buscamos y te rezamos cada noche. Cuando quieras nacer aquí estaremos para ir volando a buscarte, a pesar de mi terror a los aviones a pesar de que soy patética nadando, iremos dónde haga falta. Solo pensarlo…se me inundan los ojos de felicidad. 

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Feliz fin de semana

ahora cálmate

Cuando me decidí a crear un Blog sobre el camino hacia mi segund@ hijo supe desde el principio que podía pasar esto que está pasando: 24 días sin escribir. No puedo decir que no he tenido ni un momento para sentarme para un nuevo post, es verdad que estoy más liada de normal y en muchos sitios a la vez, pero la realidad es que esto es solo una excusa que ni yo misma soy capaz de creer.

A diferencia de un embarazo biológico en el que patadas y ecografías (en el mejor de los casos) no te permiten desconectar, mi embarazo sí me permite decir: voy a calmarme. Alguna vez os he hablado del cuento de “Esperando a Timoun” es un cuento que me ayuda y me relaja y que relata la espera de mamá cocodrilo hasta que llega su pequeño Timoun. Lo tengo en mi mesilla de noche porque cuando me lo compré pensé en mí pero a mi hija le encanta que se lo cuente, tiene dibujos sencillísimos y una frase por hoja. Me ha sorprendido mucho ver cómo  lo entiende y  se ha aprendido varias frases, el otro día me dijo una que me hizo pensar. Estaba hablando por teléfono con una amiga del momento en el que me encuentro, supongo que estaría hablando más fuerte de lo normal, con más efusividad y de repente me estira del pantalón y me dice:  “ahora ¡cálmate!”  Claro, tiene dos años, me quedé alucinada, luego por la noche cuando de nuevo quiso que se lo contará entendí perfectamente de donde venía esa frase, hay un momento en que Mamá cocodrilo está enfadada, está muy enfadada, esperando y viendo venir y pasar las estaciones y los días, y después de pegar un grito, respira hondo y dice la frase “AHORA, CÁLMATE, DEJA DE CONTAR LOS DÍAS! Cuando se lo cuento le suelo exagerar las expresiones y a ella eso le divierte, había entendido perfectamente que mamá estaba enfadada y me contestó con esa cara de pilla que tienen como la mamá cocodrilo: CÁLMATE

Pues así estoy, calmada que no resignada. En este momento siento paz y tranquilidad a pesar de no tener a penas información y de ver cómo van pasando los meses y esto se está alargando más de lo que creía y de ver cómo nos van surgiendo verdaderas dificultades. la semana pasada nos enteramos por algunas familias que han habido cuatro ofrecimientos en nuestra comunidad, eso es bueno aunque todavía tengo a muchas familias por delante y luego pasan meses y meses hasta que se ve un movimiento como el de este mes. A pesar de esto HOY estoy tranquila, sé que nuestr@ segund@ hij@ llegará cuando tenga que llegar, y que cuando me llamen todo encajará ¿Sabéis esta sensación tan bonita de que todo va a salir bien a pesar de tener más en contra que de cara?  hoy he decidido que valía la pena parar y escribir así cuando venga de nuevo curva me dirigiré a este post: coge aire y AHORA CALMATE.

Gracias por vuestros correos, vuestros mensajes de cariño y ánimos. Por cierto, en unos días, estaré de un año, yo diría que lo llevo bien no?

GRACIAS POR TODO.

¿conectad@s?

Digamos que aquí hay tres historias: la nuestra de hoy , la de nuestro/a hijo/a en este mismo instante y la que si Dios quiere viviremos cuando nos encontremos los cuatro. Hay dos que ocurren en el mismo momento y esto hace que constantemente en la cabeza de las familias adoptivas aparezca la pregunta ¿qué estará pasando ahora mismo allí? ¿qué estará haciendo en este mismo instante en el que yo estoy pensando en él? ¿Habrá nacido ya? ¿estará bien? vivir en dos realidades no siempre es fácil y más cuando hay una ,que aunque es real como la vida misma, es imposible saber y necesaria de recrear y por tanto es imaginaria. Me imagino Vietnam con mucha gente, mucho color, muchos coches, gente que sonríe niños que juegan, me imagino una casita con muchas cunas, me imagino unos ojos rasgados que dibujan ya mi vida, me imagino que es de noche que está durmiendo, me imagino a su madre, su barriga, su momento. No paro de imaginar. Pero hay algo muy curioso, mágico en lo que yo creo, hay momentos semanas o días muy intensas, hay días en lo que todo parece estar calmado, no se oye nada, no se sabe nada no haces nada y otros días en los que por un motivo u otro estás más allí que aquí. Hablas más de este hijo, piensas más en él, lees algo sobre adopciones, conoces a gente, hay más conversaciones, llamas a la ecai, te enfadas, lloras o te sientes simplemente feliz de imaginar sin parar. Pues bien la experiencia (y las redes sociales) me dicen que que cuando paso semanas así es porque algo allí también está ocurriendo. Es imposible saber qué pero yo llevo dos semanas dedicando muchos pensamientos, sentimientos, horas telefónicas y muchos movimientos a mi segund@ hij@ y cuando estén todas las piezas y encaje nuestra vida lo comprobaré, estas dos semanas allí en Vietnam algo está ocurriendo para mí. Las redes sociales, el blog o en el caso de mi primera hija el diario que le hice son muy útiles para esto, y me encantó comprobar cómo los sentimientos y movimientos que a miles de kilómetros sucedían de mi hija estaban conectados con ella, por ejemplo el día que nació sé que fueron unos días especiales para mi marido y para mí, estuvimos muy juntos y solos, como si estuviéramos esperando a que naciera de verdad en nosotros sin saberlo. Bien, pues no sé qué estará sucediendo a 14.000 kilómetros de aquí pero estas fechas las guardo con cariño y algún día lo descubriremos,ahí lo dejo…

Mientras yo sigo aquí buscando las señales, encontrándolas, abrazándolas. Sabéis que no creo en las coincidencias y cuando siento que voy perdidísima aparecen como boyas en el mar que dibujan los límites, que me permiten parar y respirar que van marcando el camino. Parece que no pero en el proceso de adopción te pasas mucho tiempo decidiendo, decides país, decides ecai (si te dejan, no es mi caso), decides proceso si ordinario o de necesidades especiales, decides como vivir la espera, decides llamar para preguntar decides actuar decides luchar… en fin, yo que era una persona más bien indecisa que para comprarme un suéter estaba media tarde y necesitaba el empujón de mi madre o mis hermanas o alguna amiga… me he convertido en una mujer que se pasa la vida decidiendo, eso sí decidiendo con los cinco sentidos puestos porque ahora sé que nada ocurre por casualidad. La semana pasada hubo un día que dije: necesito saber y esta semana sin buscar tuve respuesta: este es el camino, sigue por ahí.

Puede que llegado este punto del post penséis que se me ha ido un poco la pinza, es posible no me atrevo a decir que no, pero siento que mis hijos me van hablando y atrayendo hacia ellos a través  de personas, a través de dificultades, a través de pequeñas cosas que van sucediendo  en mi vida ¿conectados?

Feliz fin de semana