Contigo

He pensado mucho en escribir este post o no. No ha sido fácil sentarme y no sólo por la falta de tiempo si no por lo que para mí significa pararme a describir todo lo ocurrido en estas últimas semanas. Al final he decidido que para bien “o para mal” decidí lanzarme a hacer un blog y en él abrir mi vida, y no solo lo agradable si no los momentos difíciles que forman parte de ella también y hacen que sea la que hoy soy. Han sido semanas difíciles, yo no soy la misma que ayer ni la misma que el 11 de julio cuando ocurrió todo.

Este año teníamos muchas ganas de irnos de vacaciones juntos y hace meses (algo inusual porque somos más de improvisar)  reservamos unos días en una bonita casa de Asturias, no ha sido un año fácil y con esmero y esfuerzo como muchas familias españolas como buenas hormiguitas organizamos una escapada para disfrutar, estar juntos y compartir unos días con nuestra querida familia La Señorita  a la que estamos muy agradecidos.

Por otra parte estos últimos meses no ha habido mucho movimiento en Vietnam, mi tripa de elefanta sigue creciendo y los plazos que nos dijeron ya no se han cumplido ¡Salida de cuentas total! La maternidad me ha revolucionado por completo, María abarca cada segundo de mi vida y no es porque ella sea una niña dependiente de mi sino más bien porque su llegada a mi vida ha hecho que cambien por completo todas mis prioridades situándola a ella y a esta maternidad y su intensidad en primer lugar.

También con planes y proyectos en mi mente, proyectos que me ilusionan que me hacen luchar por lo que queremos y además con la suerte de en ellos encontrarme conmigo misma, hablo de la fotografía y de lo bien que me siento detrás de mi objetivo.

Y así empecé el mes de julio, con mi plan perfecto, todo organizado y controlado para un verano ideal. Es normal hacerse planes ¡Todo el mundo los hace! Pero el día 11 de de julio todos y cada uno de ellos cual efecto dominó se fueron abajo tras un accidente en una casa de campo donde pasábamos el día. Mi marido ayudando a colocar una antena en un tejado se cayó desde arriba al romperse la escalera. Un grito que desde dentro de la casa escuché, lloros y horas de pánico sin saber qué había ocurrido hasta que llegamos al hospital. Durante el trayecto me volvió a demostrar que es un hombre muy fuerte y valiente, roto de dolor por dentro y por fuera y manteniendo la calma y la conciencia. Una vez allí nos dijeron que tenía una fractura grave de fémur con herida abierta y que había que hacerle la primera intervención en quirófano así que llamé a mis amigos y a mi familia que acudieron al segundo y fueron dos horas largas donde a pesar del dolor y del miedo encontré la paz en una crucecita de madera que pude rescatar del bolsillo de su pantalón. La cogí con fuerza y de nuevo como años atrás dije: Dios mío ayúdanos. Y lo hizo.

La noche fue muy larga, el tuvo que pasarla en la UCI y yo sin él y sin María, sin dormir con los ojos bien abiertos empeñados de lágrimas y aun en shock. Quietecita y con un cigarrillo tras otro después de mucho tiempo sin fumar en mi mente miedo y agradecimiento a la vez. Tuve miedo, mucho miedo, una hora antes de que todo ocurriera nos divertíamos en la piscina sin saber lo que venía después, nos hicimos unas fotos chulísimas María se reía a carcajadas y yo feliz al darme cuenta de que tenía delante de mi todo lo que había soñado. En dos meses celebraremos diez años casados y sus abrazos seguían estremeciendo mis entrañas, a pesar de las crisis como todos los matrimonios seguíamos no como el primer día sino mucho mejor ¿Cómo podía cambiar tanto la vida en un segundo? Cuando llegamos al hospital y nos dijeron que “Solo era eso” yo descansé, que mi marido estuviera vivo y cayera de pie en vez de espaldas o de cabeza había sido un milagro, pensar en esto hacía que entre el dolor y el miedo se colara la gratitud por la vida.

Cuando me dejaron entrar a verle al día siguiente y me sonrió rompí de nuevo a llorar ¡qué hombre tenía a mi lado! Solo quería estar ahí, con él, incluso esas ansias desbordadas de maternidad pasaron a un segundo lugar, el puzzle acababa de encajar, mi lugar en mi familia estaba con él. Pasaron los días y hasta la semana siguiente no pudieron operarle por segunda vez, la operación duró mucho tiempo, de nuevo el miedo se apoderaba de mí estaba muy nerviosa entonces me dediqué a mirar lo que pasaba a mi alrededor, como yo habían muchas familias, en sus ojos mucho sufrimiento y yo ajena a este mundo hasta hacía una semana ¿Dónde se coge la gente en estos momentos? Yo apretaba fuerte mi cruz de madera y éste era mi consuelo. La operación salió bien, los cirujanos del hospital hicieron un buen trabajo y toda la planta de trauma, desde los celadores auxiliares, enfermeras médicos y fisioterapeutas nos mostraron su profesionalidad absoluta y también su cariño y compresión durante las casi tres semanas en el Hospital Clínico de Valencia. Estoy muy agradecida, los he visto correr, quedarse sin cenar sin comer, salir de una guardia e irse a quirófano corriendo, los he visto trabajar sin parar al servicio de los que por allí andábamos en busca de esperanza. También a nuestros compañeros de suite, gracias por compartir las noches, los turnos por revisar los goteros, la magdalenas para desayunar, por echarle humor al tema, por las conversaciones los momentos de emoción al compartir la vida, ah y por ayudarme en más de un susto ¡Gracias a todos solo tengo palabras de agradecimiento!

En estas casi tres semanas he vuelto a encontrarme a solas con mi marido, han sido complicadas y las horas en el hospital pasan muy lentas. Hacia tiempo que no llorábamos juntos esto me sitúa en los años de espera de nuestra hija. Tras su llegada todo ha sido una revolución y un frenazo en seco nos sitúa solos uno frente al otro ante una situación de sufrimiento. De nuevo muy acompañados por toda nuestra gente, arropados y pendientes de nosotros, esta situación me resultaba familiar ¡Qué acompañados estamos y qué suerte tenemos!

Ya estamos en casa. Ya tengo a mi maratoniano al pie del cañón, luchando por volver poco a poco a la normalidad, nos queda una larga rehabilitación, volver a subir a la cima y de nuevo bajar es su reto ¡Nuestro reto! y estoy segura de que lo conseguirá. Mi marido es un hombre luchador, de retos, valiente y cabezón, es deportista y constante. Sus lágrimas me hacen olvidarme de mi concentrarme en lo importante, somos un equipo de los buenos, de los coordinados, de los que cuando se cansa uno sigue el otro, de los que llegan despacio pero llegan, lo demostramos una vez y la vida nos brinda de nuevo otra oportunidad. Esto si que es una buena montaña que coronar y lo vamos a hacer juntos aunque ya sabes que a veces flaqueo y me falta aire en los pulmones. Tengo una idea nuestro motor van a ser nuestros hijos, la risa de Marieta y la espera de este segundo hijo que por lo visto todavía ha de nacer. Las piezas encajarán y cuando lo hagan nos llevaremos la plaquita al aeropuerto para avisar de que por dentro eres RoboCop!

Gracias infinitas, por cada mensaje cada cuidado cada gesto de cariño hacia nosotros. A mi familia por cuidar de María ¡Qué hija tan campeona tenemos tan pequeña y entendiéndolo todo poniéndonoslo fácil siempre! Este frenazo también me ha hecho pararme en historias maravillosas, en gente caída del cielo para llenar nuestra vida de esperanza vosotras ya sabéis quienes sois, nada ocurre por casualidad y nosotros lo sabemos.

Asturias tendrá que esperar (gracias Fini y a tu marido de BonaLife por la inmensa comprensión y cariño hacia nosotros, celebraremos en vuestra bonita casa con una buena botella de sidra nuestro encuentro cuando coronemos la cima) mi cámara, los cursos de HelloCreatividad que me apasionan, las sesiones de fotos, los planes, la playa, nuestro té Belén, Maca, Jorge, Rocío y Chicho y nuestro abrazo,  todo tendrá que esperar pero ahora sé por qué, ya sé donde esta mi lugar, mi prioridad, mis ganas y mi amor, todo mi amor, contigo y aquí.

Lo conseguiremos.

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cuántoS te esperamos

Este finde pasado celebramos el bautizo del pequeñín de la familia, somos tan atípicos que es mi primo pequeño, me llevo 34 años con él nada más y nada menos, por tanto podríamos decir que el pequeño tío de mi hija tiene dos meses, hasta en esto damos la nota. Juntarnos siempre nos sienta fenomenal, nos reímos “a más no poder” y eso es muy sano, pero es que además a pesar de que como en todas las familias tenemos nuestros rifirrafes, nos queremos mucho. Cada familia es diferente y única, no hay ni una igual, la mía además de ser muy numerosa es divertida y los ingredientes que la componen son tan variados como el agua y el aceite.

Cuando dejamos la solicitud de adopción de nuestra primera hija tardé medio segundo en contarlo en el grupo de Whatsapp y un par de horas en celebrarlo. En mi familia era la primera adopción, era una novedad y como tal la tratamos, decidí compartir cada momento de la espera y así poder vivirla juntos. Si hubiera sido un test positivo sé que no me hubiera esperado a ninguna ecografía ni al tercer mes de embarazo, hubiera buscado rápidamente el móvil para contarlo, así soy.  Gracias a Dios no todos somos iguales y hay familias que prefieren marcar otro ritmo dosificando más la información, esto dependerá de la naturaleza de cada familia pero sobre todo de la dinámica y funcionamiento establecido en el seno de la familia. No me atrevería a decir que es lo bueno y lo no tan bueno pero sí me gustaría compartir mi experiencia y lo que a lo largo de estos años he aprendido.

Un día escuché algo que se me quedó grabado en una conferencia que no tenía nada que ver con adopción “los hijos hay que desearlos antes incluso de que existan” ¿A quién no le gustaría que le dijeran “Hijo te he deseado antes de saber que existías en mi barriga o a miles de kilómetros”? A mi desde luego me parece un precioso comiendo en la relación padres e hijos.

Cuando decidimos adoptar y lo contamos pueden pasar dos cosas, que hayas estado preparando a tu familia para esto (por ejemplo en los casos donde se ha pasado por un proceso de infertilidad o ha habido otra adopción cercana y esto hace que la posibilidad de adoptar exista siempre como una opción) o que a tu familia les des un susto importante e inesperado y te respondan como si hubieran visto un fantasma. Esto es posible y existe por qué no contarlo. Estos años de experiencia me han enseñado que cualquier respuesta es válida y hay que intentar comprenderla y respetarla, para decidir adoptar a un hijo hemos necesitado mucho tiempo probablemente para que sea una decisión tomada libremente y desde el amor, quizás resultaría egoísta pretender que en dos minutos nuestras familias comprendan y amen esta decisión como nosotros. La buena noticia es que este embarazo de elefanta no dura nueve meses, suele durar bastante más y lo que hagamos en este tiempo de espera, creerme… es fundamental.

El proceso en una adopción puede ser corto o larguísimo, sabes cuando empieza pero no sabes cuándo acabará, y puede ser un proceso calmado o un proceso lleno de baches, pueden pasar tantísimas cosas que algunas familias deciden ir contando su embarazo poco a poco, por ejemplo un día dejas la solicitud de adopción en tu consellería pero luego ésta tiene que decirte si eres idóneo o no para ser familia adoptiva, hay familias que deciden desde el primer segundo poner en el grupo de whatsapp !Vamos a ser papás! (como yo) y hay otras familias que deciden esperar hasta que les llegue la carta certificada con la resolución del certificado de idoneidad e ir más despacio ¿Qué es lo correcto o lo mejor? Pues lo que cada familia decida según el funcionamiento de la propia familia. Si se está permitido llorar y compartir el sufrimiento por ejemplo de un fracaso o por el contrario las emociones no se suelen compartir, si están permitidas las preguntas naturales de cómo va sabéis algo más o se tiende a la discreción etc hará que vivas de una manera u otra  la espera de tus hijos.

Claro, en un embarazo biológico pues hay ecografías, hay una barriga que crece, unas patadas que se sienten, hay una fecha límite, en definitiva muchos momentos susceptibles de compartir con tu familia, te pueden acompañar, le pueden sentir acariciando la barriga y te pueden preguntar por tus piernas hinchadas, la cara cansada y los andares fatigados, hay un orden una programación etc ¿Y en el proceso de adopción? Una vez compartes que vas a ser mamá y  papá ¿Qué pasa después? Pues pasan los meses, incluso los años,  pasan aniversarios !Ya llevamos un año esperando! Y pasan Reyes Magos, y pasan cumpleaños, y pasan muchos acontecimientos donde tú ya cuentas con un hijo en tu corazón pero que a veces no se ve. Nosotros cada año hacíamos la carta de los reyes magos y nuestra hija tenía un regalo esperando, y cuando íbamos a un cumpleaños nos hacía muchísima ilusión que nos guardaran una bolsa de chucherías (obviamente para comérmelas yo, pero ya me entendéis) HACER PRESENTE A ESTE HIJO QUE NO ESTÁ, PERO ESTÁ, EXISTE para mí es la clave de la espera, si yo le doy su lugar la gente lo verá y como yo le desearán.

Mi familia me preguntaba mucho, es verdad que a veces al preguntar yo lloraba, me enfadaba, me venía abajo y otras veces me moría de la ilusión les contaba mil cosas de blogs foros grupos de facebook que los pobres no entendían nada pero me escuchaban y lo más importante, recibían a este hijo que yo llevaba en mi corazón. Año tras año fui guardando en una caja cada detalle de todos aquellos que le esperaban (menos las chuches jeje) y esa caja será para ellos, para que sepan cuantísima gente le esperó y le amó.

Cuando les vi llorar en el aeropuerto como niños, ese día comprendí que el que me preguntó lo hizo queriéndome y el que no no supo cómo hacerlo pensando que nos harían daño. Hay algo también importante que creo que hay que destacar, desde el primer momento decir con nuestra forma de vivir que ADOPTAR es una elección libre y tomada desde el más puro amor. No es la última opción, NO es una decisión desesperada y lo más importante NO queremos lastimas ni penas !!ESTAMOS FELICES EN NUESTRO EMBARAZO DIFERENTE!!

En definitiva, pienso que a los hijos hay que llamarles, hay que nombrarles, hay que darles su lugar en casa y en tu vida desde el prinicipio, y en la familia mucho antes de saber si será una niña o un niño, si tendrá tres meses o tres años, eso no importa, yo os animo a LLAMAR A VUESTROS HIJOS, HABLAR DE VUESTROS HIJOS, COMPARTIR EL AMOR QUE YA SENTÍS HACIA ELLOS. Hablar de la adopción en casa, de forma natural, enseñar con cuentos y películas de dibujos a los más pequeños de la familia, celebrar cada paso, brindar cada noche buena para que en la próxima esté, rezar o pensar en ellos, en definitiva PREPARARLES EL LUGAR en la familia.

Esta foto que es muy divertida porque María estaba jugando a que era un monstruo, me encanta porque todos, absolutamente todos la están queriendo muchísimo con sus gestos de diversión, empatía, juego, cariño y miradas de ternura. Todos la llamaron, algunos ni me lo dijeron pero sé que lo hicieron, todos la soñaron, la quisieron y la trajeron con sus oraciones y pensamientos hasta aquí. Lo sé y estoy infinitamente agradecida.

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Buenas noches, hoy un beso especial a mi familia que de nuevo sueña Vietnam…

¡Gracias por acompañarnos!

dónde está mi hermanita

Esta semana estoy teniendo un regalo extra, cada mañana tenemos un whatsap de una familia que ha viajado a Vietnam a por su pequeña hija. No nos conocemos de nada pero entre nosotros solemos ser muy generosos sabemos que cualquier noticia buena puede ser un empujón para que otras familias se encuentren. El lunes nada más ver los mensajes he abierto los ojos de par en par, eran fotos de Vietnam, vídeos de sus calles sus ruidos, fotos de sus caras llenas de felicidad y nervios antes de conocer a su hija y en un momento me he trasladado hasta allí hasta el punto que podía oir los coches las motos y el caos en pleno centro de Hanoi. Yo no sé como lo hago pero mi vida se divide en dos, una está aquí y la otra está allí, no le pongo cara ni sexo ni edad, pero sí puedo dibujar el entorno en mi imaginación.

De camino al trabajo le he escrito un mail a la Ecai preguntándole por las asignaciones de este mes, parece ser que no ha sido tan bueno como el anterior (solo me han dicho esto como siempre cero concreción) suficiente para bajar un poco de la nube en la que llevo un par de meses. Aun así no quiero perder el ánimo, quién sabe, a lo mejor está mas cerca de lo que creo.

Esta semana han nacido varios hermanitos de la clase de mi hija, al salir me ha preguntado: ¿Dónde está mi hermanita? Me he quedado alucinada entonces le he preguntado a la seño si estaban hablando de hermanos esta semana en clase y me ha dicho que sí, que en este momento muchos niños están en ese momento. Entonces he pensado ay hija, nuestras historias normalmente no se cuentan, no son las habituales pero existen y debemos darles su lugar. Tu hermanita está en Vietnam cariño, cuando nazca nos llamarán y cogeremos un avión para ir a buscarla, y ella se ha ido feliz y contenta, convencida y conforme y sus señoritas también.

Recibimos muchísimo cariño y a veces mensajes que me emocionan recordándonos que nos acompañan en este camino hacia nuestro hijo, pero a veces reconozco sentirme poco comprendida o mejor poco visible, estamos esperando a nuestro segundo hijo cada día lo tengo presente en mis pensamientos y nuestras historias se oyen poco, la adopción es la gran desconocida, nuestros vínculos aunque no se estrechen por medio de un cordón umbilical existen y en ocasiones se ven poco o nada. echo de menos aparecer en los libros cuando se habla de maternidad, echo de menos como decíamos hace unos días por Instagram documentales en los que se hable de construir familias por medio de la adopción, echo de menos que crezcamos en unos aspectos mucho y en otros sigamos hablando de la adopción en términos de solidaridad, compasión, trauma y muchas palabras más que me entristecen y que muchas veces son el motivo principal del silencio. Hacer la prueba poner #adopción en Instagram y veréis qué aparece. Ojalá cuando nuestros hijos busquen esta palabra en el buscador aparezcan familias felices, diferentes, lazos, vínculos y encuentros

Feliz noche amigos, gracias por acompañarnos.

mami de mis amores

Queridos hijos,

Todavía sois pequeños, ni siquiera tú pequeñin@ estás en casa ni me conoces, ni sabes que voy a ser tu mamá. Si supierais lo feliz que me hacéis una en brazos y otr@ en mi alma. Antes de que llegarais a mi vida también era feliz, con papá la vida es maravillosa, pero cuando os descubrí dentro de mis sueños mi vida cambió. Siempre soñé ser madre y nunca imaginé lo que me costaría teneros en brazos, pero claro ahora lo entiendo todo sois vosotros quienes habéis marcado los tiempos, incluso los silencios.  Vuestra vida al nacer empezó a formar parte de la nuestra sin saberlo, un regalo en mis manos que con cuidado guardaré para siempre. Esperaros fue muy emocionante, una aventura que algún día os contaré, desde el momento en que aparecisteis en mis noches os empezamos a querer, tirábamos fuerte del hilo sabíamos que estabais en algún lugar del mundo, incluso a veces podíamos soñaros, poneros cara, ojos, pero nuestros sueños se quedaron muy cortitos, sois la pieza que nos faltaba en la familia, los ojos que buscábamos.

Muchos años de celebración del día de la madre sin consuelo, puedo llorar aun recordando los abrazos de papá recordándome que estabais por venir y que quedaba poco tiempo. Pero hoy… hoy al levantarme girar la cara y verte dormida, tranquila y feliz… ahora entiendo mis lágrimas derramadas por ti, volvería a pasar por todo el recorrido mil veces si hiciera falta, tengo a dos milímetros de mi nariz tu boquita de chocolate que me recuerda que hay vida en abundancia y que todo, hasta el segundo más doloroso ha valido la pena. Y a ti pequeñin@ de mi alma hoy creo que estarás en la barriga de tu mamá a quien hoy tengo también en mis pensamientos, estarás calentito y agustito. Me muero de ganas de que estés preparad@, aquí estaremos emocionados esperándote, cuando cojo a tu hermana te estrujamos entre abrazos estás en el corazón de todos y cada noche mirando al cielo pedimos por tí.

Soy muy afortunada. Y hablando de fortuna, gracias a La señorita y a PoleoMenta Tejiendo por acompañarme en esta aventura de ser madre. Con cariño he hecho un pequeño vídeo espero que os guste, feliz día mamás del mundo y en especial a la mía (y las que esperáis, también).

 haz clik aquí parar verlo:  video feliz día mamá

 

mami soy yo, María

A María le encantan los cuentos desde muy pequeña le llaman la atención, y yo encantada con la idea sigo incentivando esta pequeña gran ilusión . Hace un par de semanas descubrí a Mumablue y sus dos cuentos “Aventuras en Alaska” y “El Reino de Miriñán”.

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Crean cuentos personalizados y me encantó porque no solo puedes cambiar el nombre si no también el aspecto físico del protagonista, se puede cambiar el color de piel, ojos, pelo y hasta se pueden añadir complementos. Está muy conseguido, María en cuanto se lo dí enseguida dijo !MAMI SOY YO, MARÍA!

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A mí me parece divertido pero sobre todo la idea me gustó porque no hay muchos cuentos con protagonistas de diferentes razas o nacionalidades (a no ser que hablen de adopción o que trabajen la interculturalidad, niños del mundo etc) o niños que por circunstancias sean diferentes al resto de los niños por ejemplo un niño sin pelo porque esté pasando por un tratamiento de quimioterapia o un niño con audífono etc. Esto que parece una pequeña tontería al final no es tanta tontería, a los mayores y a los niños nos gusta ver referentes nuestros, darnos cuenta de que alguien es igual que tú en ocasiones puede ser reconfortante e ilusionante. Al ver a Mumablue pensé !Menuda oportunidad!

Creo que los cuentos permiten espacios valiosísimos para  hablar de cosas importantes con nuestros hijos que de otra forma no tendrían la capacidad para comprender y a mí esta niña negra y preciosa con dos coletas me está haciendo pasar muy buenos ratos con Marieta.

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Si os apetece haceros con vuestro cuento podéis hacer clik aquí

Que soñéis bonito  ¡Feliz noche!