mi vida en espera

He tenido que reestablecer mi contraseña porque ni me acordaba, ya van cinco meses sin escribir y no será porque no ha habido cosas de las que hablar, todo lo contrario, mi vida ha cambiado pero a día de hoy me cuesta poner palabras a tanta, tantísima intensidad.  Hace un mes me caducó el dominio para seguir manteniendo el blog y la verdad pensé en renovar o no porque hacia mucho desde la última publicación. Pero solo el hecho de pensar en el nombre con el que nació esta ventana al exterior me hizo dar marcha atrás. Ahora no Marta, pensé ¿Cómo vas a abandonar este sitio ahora? Mi Marieta y Tu. ¿Quién era TÚ? Ahora lo sé, nuestra pequeña Lieu y toda la gente que gracias a su espera me ha unido la vida, gente que conozco y gente que no, familias en espera a que se cumplan sus sueños, amigos que han conectado con nosotros a través de nuestros hijos. Tú, Tú y tú. Y por tanto tengo que seguir, tenemos que seguir, que este blog nació con la idea de compartir mi segundo embarazo del corazón y éste aun no ha acabado, es más, si cabe ahora mismo necesito grabar a fuego el nombre de mi blog. Tú, Tú, Tú, pequeña Lieu, te necesito tanto, te espero tanto, te quiero tanto… que ahora no me puedo ir, no es el momento de abandonar, es el momento de seguir. Y por eso estoy aquí. Por TÍ.

Han pasado cinco meses desde que nuestra vida es mucho más mágica, su cara llena cada rincón de la casa, su vida ha completado la nuestra, hay más sitio en casa, más alegría, más ilusión y de nuevo una larga espera por delante donde las horas a veces pasan muy despacio. También hay más lágrimas, más miedo y más ganas de que se acelere el tiempo y podamos abrazarla. Mira que la espera de mi primera hija me enseñó, pero cada hijo trae consigo una nueva oportunidad, en mi caso Lieu me ha enseñado a AMAR de una forma extraordinaria.

Llevamos ya muchos meses con su cara, me paso el día mirando el tiempo en Lang Son, cuando llueve pienso “que esté tapadita por favor” Cuando sale el sol pienso “que esté calentita por favor” Cuando me voy a dormir sé que ella estará soñando y cuando me despierto sé que ya habrá desayunado y estará a punto de tomarse un buen biberón. Y así nos pasamos los días, viviendo aquí y allá. Estirando el corazón hasta no sé dónde, rezando sin parar para que tenga brazos que la cojan, imaginándomela feliz en sus seis meses de vida. Mi segunda hija me está enseñando a amar tanto que aunque esté siendo muy difícil esperarla mantengo la alegría por su vida y respeto sus tiempos y los de su país, nuestra querida Tierra Vietnamita. Es como si su vida tuviera tanta fuerza y conexión con la mía que no me permite pensar lo angustiada que estoy sin ella ¿No os parece magia?

Nos pasamos la vida esperando, esperando a que suene el teléfono, esperando a que te digan que ya existe, que tiene un nombre, esperando a que otros hagan su trabajo (burocracia) y respetando que en esta historia no solo estamos ella y yo, hay muchas más vidas que conectan con la nuestra y nos ayudarán a algún día estar juntas. Ahora tengo su cara, sus ojos, sus mofletes colorados y espero de nuevo otra llamada que nos confirme que oficialmente es nuestra hija y que nos den fecha para encontrarnos. La vida en ESPERA, y yo que pensaba que era impaciente por naturaleza, que cuando marco un número y me dice la teleoperadora “por favor, espere” suelto un “ufff…” por mi boca. El otro día me preguntaba una amiga que sabe muy bien conjugar el verbo ESPERAR ¿Qué esperar cuando estamos esperando?

Ahora veo el recorrido de mi vida, el punto de inflexión en el que la vida me dio la oportunidad de crecer como persona y más tarde como madre, ese día en el que dejamos nuestra primera solicitud de adopción y al segundo nos miramos y dijimos: Y ahora… A esperar. Tengo esa imagen grabada en mi mente. No tenía ni idea de lo que significaba esa palabra, me quedaba tanto por descubrir. A veces me pregunto  ¿Qué hubiera sido de mi sin esta espera, sin estas hijas? a veces me pongo a calcular y llevo muchos más años esperándolas que disfrutando de sus vidas y me pregunto ¿Por qué será eso? Qué gran oportunidad la mía y que tonta sería si no hiciera caso de este mensaje de la vida: aprender a esperar es aprender a vivir.

Y parece que aun me queda alguna enseñanza más por delante porque estamos en el momento más difícil de esta bonita complicada espera, el corazón ya no cabe dentro de mi, a veces me falta la respiración, estoy más desorganizada que nunca sueño con turrones en vietnam y todavía estamos a 27 Grados en Valencia. Confieso que estos dos meses tendré que pedir muchas veces perdón, necesitaré más abrazos de lo habitual, más cafés con mis amigas, más ratos solos, más ratos de oración, más concentración, y algo en lo que caigo después de un rato dándole al teclado, más Mi Marieta y Tú.

Marieta que no sabes cuánto me está enseñando a esperar, sin duda quiero ser como ella, tranquila, paciente y confiada.

Tú, que has cambiado mi vida para completarla, que me enseñas a AMAR con Mayúsculas, amar sin tiempos, sin sentidos, sin horarios, sin distancias.

Tú, que me amas tanto. Tanto. Tanto. que me entiendes siempre y me aguantas en mis peores momentos de dolor. Que eres mi esperanza y mi ánimo, Tú que confías en Turrones en Vietnam.

y Tú que has leído hasta aquí. Que has aparecido ahora o ya llevas tiempo acompañándome, que no te conozco y te siento. Que has llorado y reído conmigo, que tu vida y la mia han conectado en un instante que nace del amor más grande que jamás habrás probado. A tí, a vosotros querida familia EN ESPERA, sigamos hacia adelante, soñemos juntos, luchemos unidos, mantengámonos vivos…

MiMarietaytu… te echaba de menos,

dulces sueños…

 

 

 

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mi afro favorita

Yo tengo el pelo rizado, una mata abundante y como todas las adolescentes me empeñaba en cambiar mi naturaleza echándole un pulso a mis rizos, me planchaba el pelo, el flequillo, las puntas y la verdad lo recuerdo como un rollazo, hasta que un día dije ¡Basta! Supongo que en esto tuvo que ver mi madurez personal y el descubrimiento de mi propia identidad (bueno y un poco el “asocarramiento” de pelo que tenía después de tantos años de plancha) y el comentario constante al que en ese momento hacia oídos sordos de ¡Menudo pelazo tienes precioso! Y como no, encontrar al que hoy es mi marido que me repetía constantemente que le encantaba perderse por mis ondas. El caso es que empecé a cuidarme el pelo y regalé mi plancha querida, lo que se había convertido en algo aburrido empezó a ser una parte principal de mi imagen y mi buena autoestima.

Cuando supe que nuestra hija nacería en Etiopía me puse manos a la obra ¡busqué información y llegué hasta mi gran apoyo Neus de Talaku Pelo afro quien antes de llegar nuestra hija ya me estaba asesorando y transmitiendo el amor hacia el pelo afro. Cuando llegamos a Etiopía compré unos 20 botes de productos africanos para su pelo, en el aeropuerto no entendían que hacia con tanto bote pero yo estaba obsesionada con cuidarle el pelo a María para que no se convirtiera en un futuro en una pelea constante. Hoy María tiene un pelo cuidado y bonito gracias a su asesoramiento y dedicación. Muchas me preguntáis por mensajes qué rutinas y productos utilizo y he pensado que un post sobre esto podría venirnos bien, seguro que podemos aprender!

Para empezar he de reconocer que mi hija me lo pone fácil y esto no siempre es así, conforme crece es peor el momento de las rutinas semanales pero he aprendido a buscar el momento y a que esto no se convierta en un desespero. El pelo hay que desenredarlo, si o si, hay que cuidarlo sí o sí y de la misma forma que nos lavamos los dientes la rutina del pelo debe hacerse como cualquier otro niño.

Muchas veces la gente (incluso por la calle sin conocerme!!!) me dice: madre mía qué pelo como te las arreglas? Y oye a veces hasta me molesta lo reconozco y no digamos de la manía de tocarle el moñete de la coleta, no sé, yo no voy tocando pelos de niños por la calle no creéis pero bueno eso es otro tema, el caso es que  ¡es mucho más sencillo, la peino una vez a la semana ¡Súper fácil y cómodo! Lo importante es prevenir día a día y solo un día a la semana hago la rutina más difícil que es desenredar.

Hago dos rutinas, una diaria y otra semanal. La rutina diaria es un bote (tipo spray que compré en su tienda pero que sirve cualquiera que encontréis) que preparo yo con los productos de Talaku y como me ha enseñado ella. 75% de agua mineral, 20% de acondicionador sin aclarado, un chorrito de aceite (yo uso de almendras pero voy probando) y cuatro gotitas de árbol de te para prevenir los piojos. Cada día al levantarse con las manos le voy abriendo el pelo y le echo un poco de spray para peinarla, en invierno poco para que no le quede mojado. Y ya está! Ni peine, ni nada, si necesito un poco de acondicionador para recogerle la coleta para ir al colegio me lo pongo en las manos y puedo manejarlo mejor, en dos minutos está peinada.

Entre semana cuando la baño no siempre le lavo el pelo, si lo hago solo le pongo agua y acondicionador con aclarado (tamaño de una nuez) y con la mano se lo mezclo por todo el pelo haciendo un pequeño masaje. Enjuago, le enrollo en una toalla antihumedad (decatlón) y le pongo un poquito de acondicionador sin aclarado. Nada de champú ni peines ni lloros! A veces le hago un peinado protector, es decir, en mi caso dos trenzas. Me ayudo con el acondicionador sin aclarado para hacerlo, con el pelo ya seco para que no quede humedad, y se las suelo dejar dos días,  así cuando las deshago no hay prácticamente enredos y sigue hidratado. Ahora he añadido el gorrito, cuando no lleva trenzas, se lo pongo por las noches y me va fenomenal.

Y luego una vez a la semana, normalmente los domingos por la tarde busco al menos una hora para dedicarme a su pelo. Por ahora lo he hecho en la bañera pero conforme se vaya haciendo más mayor tendré que cambiar de táctica. Le pongo juguetes, le meto a sus muñecas dentro e intento que esté entretenida, les peina les da de comer etc. Lo primero le pongo el champú, poquito y solo una vez, lo enjuago y luego la mascarilla, le pongo un gorrito de piscina y le dejo unos 15 minutos. Antes le ponía la mascarilla lo último pero una mamá experta en Afro me dijo que luego es más fácil desenredar y creo que tiene toda la razón. Enjuago bien la mascarilla y le divido el pelo en unas cinco partes haciéndole moñetes y en cada uno le pongo un poco de acondicionador con aclarado (tamaño de un guisante aunque si tiene mucho enredo le pongo más) Y con el peine especial Tangle voy desenredando, empezando por las puntas siempre que es donde suelen estar los nudos o las pequeñas rastitas. Una vez he acabado lo enjuago todo bien y al salir de la bañera le pongo una toalla que compré en Decathlón que le quite la humedad. En verano no le seco el pelo pero en invierno siempre y más si es a última hora de la tarde, antes de secarle el pelo le pongo acondicionador sin aclarado.

Mis truquitos son:

Juegos en la bañera, incluso a veces le he puesto dibujos desde el móvil para que esté tranquila y me deje desenredar, hay que ser estratégicas y yo lo voy probando todo para evitar que la hora del baño se convierta en una batalla,  y para hacerle peinados al salir del baño la tablet o la tele ¡Infalible! Claro, muy despacio. Apretando mucho la mano para que ella no note prácticamente, si se cansa o se enfada, me pongo a otra cosa y luego vuelvo.

Otros productos que uso y que siempre tengo son el Salerm (este me lo pongo yo también) y lo suelo usar en plan de choque, es decir cuando se me ha ido de las manos una semana o dos o más y tiene todo el pelo lleno de rastas. Es un acondicionador sin aclarado, lo que hago es si no he podido desenredar lo aplico durante la semana e intento recogerlo con trenzas con ese producto así va impregnando el pelo toda la semana y de alguna forma lo preparo para el finde y el momento de desenredar. Y también el Pudín, esto lo utilizo poco pero creo que es porque no sé utilizarlo bien, es un producto para definir el rizo y que se quede más hacia abajo, se pone mechón por mechón con el pelo aun mojado o bastante húmedo, en el blog de Neus tenéis muchos vídeos de cómo se usan los productos. Y luego compro siempre las gomitas, es una bolsa con gomitas pequeñas y muy resistentes hay tamaño chiquitín y tamaño un poco más grande, para mí imprescindibles! Y cómo no, mi nueva adquisición, el gorrito de Seda.

Os dejo mi última compra en Talaku aunque la próxima variaré porque en el último pedido compré alguna muestra (se pueden comprar muestras y me encanta la idea) y me gusta probar:

  • champu De Tangling Curly Kids 244ml. Este es el único que he utilizado y como solo le lavo una vez a la semana el pelo pues creo que en dos años he utilizado tres botes.
  • Acondicionador con aclarado  Nourishing Conditioner CANTÚ Care For Kids (me gusta mucho pero se me acaba rápido, dos meses como mucho)
  • Mascarilla: Oil Trearment Masque Jamaican Black Castor. Esta marca me encanta, por ahora mi favorita, es cara pero se nota mucho la calidad. La he empezado a utilizar ahora con tres años y mucho pelo, antes con el pelo corto utilizaba la gama de CURLY KIDS en mascarilla también y acondicionador con aclarado.
  • Acondicionador sin aclarado: Cantú  Leave in Conditioner Cream Shea Butter (este creo que en el próximo cambiaré me parece que es demasiado denso aunque me está durando ya cuatro o cinco meses, es un bote)
  • Para momentos choque post rastas y enredos me ha servido siempre SALERM 21 UN ACONDICIONADOR SIN ACLARADO. Creo que no es del todo natural y yo lo he comprado en alguna ocasión en tiendas de peluquería normal.

Y ahora, después de este post tan largo estarían genial las sugerencias, las ideas etc. Mi querida Neus corrígeme hasta las comas si es necesario, lo que sé lo he aprendido de ti ¡Gracias por este gran apoyo!

MI PRÓXIMO RETO SON LAS TIJERAS, todavía dudo si llevarla a peluquería o atreverme yo, en verano se lo corté yo pero lo tenía mas cortito, ahora me da miedo que se pasen los peluqueros pero tampoco tengo plena seguridad en mi, lo que está claro es que no puedo demorarlo más !!Las puntas lo necesitan ya!!

¡feliz día chicas!

el momento pasillo, eso nadie me lo contó

Cuánto tiempo sin estar por aquí. Lo reconozco no escribo habitualmente, solo cuando algo me ronda por la cabeza y necesito contar lo que siento. Y hoy me apetecía especialmente sentarme y encontrarme conmigo, con mi vida, y contigo.

María sigue creciendo, a lo alto y en sabiduría, nos regala momentos únicos y que ojalá pudiera congelar, está siendo una verdadera delicia descubrir por dentro y por fuera a la pequeña guerrera que llegó para transformar nuestra vida entera. Es sencilla, divertida, sensible y delicada, no tiene prisa ninguna y yo solo aprendo de ella más de lo que jamás hubiera imaginado. Yo que por naturaleza soy impulsiva y voy corriendo por la vida metiéndome en dos mil fregaos a la vez, ella es mi complemento perfecto, me frena y cada día me recuerda que no hay que tener prisa en la vida, que todo tiene un ritmo y aunque este a veces choque con el mundo hay que hacer verdaderos esfuerzos por respetarlo.

Cuando María llegó mi marido y yo llevábamos casados casi ocho años, y otros tres de noviazgo. El otro día estábamos en casa y ella jugaba en silencio en su habitación. paré de hacer lo que estaba haciendo y escuché el silencio de mi casa ¿Os ha pasado que a veces una sensación te lleva a un recuerdo? A mi me pasó el otro día, ese silencio me trajo el dulce recuerdo de la espera, solos, el y yo. Con ella en el corazón pero sin ella entre los brazos. Solos. Por unos segundos me acordé de cuando no estaba ella, de cuando pensábamos,planeábamos, soñábamos y esperábamos, y sabéis qué? Me hizo sonreír. Luego fui sin hacer mucho ruido a su habitación a observarla calladita jugando con sus juguetes y me emocioné. cuántas cosas han tenido que pasar para que este milagro sucediera y cuando ocurrió… ¿Que pasa cuando ocurrió? pocas veces se habla de esto, hablamos de emociones, de encuentros, alegrías, cambio por completo de nuestra vida, pero… ¿Y nosotros?

Voy a ser sincera, porque creo que debo serlo y porque a mi me hubiera gustado que alguien me hubiera avisado de lo que iba a venir después del momento más deseado y me hubiera dicho que es normal, que no pasa nada, que a todos nos pasa. Cuando llega un hijo a nuestra vida, y cuando se ha esperado tanto tiempo pues todo cambia, llega una tercera personita que necesita de nuestra dedicación al completo y si a esto le sumamos las ganas inmensas de querer, abrazar, cuidar, pues la cosa cambia más. Ocho años solos, ocho años intensos de compartir MUCHO, de ir de la mano, de tirarse por precipicios juntos y escalar grandes montañas. de risas, pasión sin medida, escapadas sin grandes planificaciones, de sufrimientos compartidos, de lágrimas y lagrimones, de sofocos y miedos, ocho años de aprendizaje, de descubrimiento y de mucho, mucho amor. y entonces llega lo más deseado y los primeros meses sigues embobado dándote pellizcos para asegurarte de que no es un sueño, pero ¿y luego?

Pues luego un día te cruzas en pasillo con él y de repente dices ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿Dónde estamos nosotros y qué ha pasado? Y el miedo se cuela en lo más profundo del corazón. Sin querer nos hemos olvidado. Quizás suene fuerte o no os haya pasado pero a nosotros sí nos pasó, de repente llegó la primera crisis y no es por que nos hayamos dejado de querer, es que no se lo que siento o historias de esas no, tampoco son enfados continuados, sencillamente porque hemos alcanzado aquello que tanto soñábamos y donde estaba tanta energía concentrada que la atención en este sueño ha diluido delicadamente el resto.

Pero oye de esto no se suele hablar. Yo oigo conversaciones de pañales, noches sin dormir, pedorretas gracietas de ya dice ajo ajo la leche que toma o las tomas de pecho que demanda, pero ¿Y la pareja?

Como os cuento, nosotros también tuvimos este momento pasillo “quién eres tú y qué haces en mi casa” Los padres que esperan, tanto tantísimo, que han estado muchos meses y años yendo a cursos de apego, vinculación, emociones, resiliencia, revelación de la adopción, orígenes etc etc etc deberíamos de entre las charlas haber incluido la del momento pasillo que estoy segura, ahora lo sé, que tiene que llegar. porque ¿qué hacemos con todo ese tiempo intenso, intensísimo JUNTOS, yendo a una,  necesitándonos el al otro día a día, buscando soluciones JUNTOS, contando la vida a profesionales JUNTOS, defendiendo a muerte nuestra postura JUNTOS, y llegando a la cima JUNTOS? ¿Por qué no incluyeron en taaaaaaaanta formación lo que nos iba a pasar? Quizás alguna pensará que soy exagerada, que no es Para taNto, que tanto tiempo deseándolo y ahora a quejarnos por otro asunto, supongo que habrá quien lo piense, es normal, yo también me hice esta reflexión ¿Pero qué pasa ahora Marta? PUES SENCILLAMENTE NO-PA-SA-NA-DA. Un cambio radical en nuestra vida, en nuestro funcionamiento del sistema familiar, un giro de 180 grados, un deseo alcanzado, como cuando llegas a una meta después de una maratón (esto me lo han contado claro jeje) que solo puedes concentrarte en respirar y que no flaqueen tus piernas del cansancio.

Así que por si a alguien le ayuda, después de todo este rollo que me ronda en la cabeza me gustaría poner mis ingredientes para que la receta salga requetebien, porque el postre… el postre son ellos, los hijos, el buen sabor de boca, el que no te pierdes nunca aunque estés lleno llenito, el que entre café y postre decides postre y luego te pagas el café, os suena verdad? pues allí van mis ingredientes:

  1. Tranquilidad: Respira, el momento pasillo aunque no se cuente EXISTE, y pasa (pasa si quieres que pase claro). Y la buena noticia es que  NO-PA-SA-NA-DA. es una crisis pero de esas se sale siempre mucho más fuerte.
  2. Hablarlo. Si sientes miedo, dilo. Si le necesitas, dilo, si tienes que insistir en esto insiste, de eso sabemos un rato. No hace falta estar todos los días hablando de lo mismo tampoco es bueno obsesionarse pero en el momento en el que identifiques que algo está pasando.. no tardes mucho en haceros la pregunta ¿Quienes somos?
  3. No busques culpables, nadie es culpable, mucho menos nuestro sueño. Recuerda el punto 1, ese momento pasa y cuando llega hay que decirle HOLA y avanzar.
  4. Recordar la espera,  alguna escapada especial que te haga sentir esas cosquillas de nuevo, las payasadas que TODOS tenemos y que jamás contaremos pero que solo sabéis tú y él. O ella y tú. HAZLA, quítate la vergüenza y adelante ¡Sois los mismos!
  5. Busca canguro, alguien en quien confíes y que puedas ser más libre de lo normal, pagas y no hay prisas. Págate una cena, porque dejarla a dormir……. eso en el momento pasillo quizás es mucho pedir pero si quieres apostar pero bien, reserva un sitio o deja la niña en casa de los abuelos, defiende vuestro lugar.
  6. Y a mi el que me va genial es acostarla a las ocho y media como tardíiiisimo, ella descansa y nosotros tenemos un buen rato para el silencio del que hablábamos al principio del post.
  7. Enamórate MAS. Obsérvale haciendo cosas del día a día, duchando a tu hijo o hija, peinándole o al menos intentándolo (hablo por mi jeje) contándole un cuento, calmándole en un momento de llanto, observando como cuenta hasta diez…
  8. Y sobre todo sobre todo, tira hacia adelante, pedir perdón es SANADOR, es volver a empezar con todo lo aprendido, ten claro que nuestro sueño nos mirará, nos observará y nos imitará.

Ya han pasado tres años casi desde que María llegó a nuestra vida y nosotros no sabemos hacer otra cosa que aprender e ir de la mano a todos los sitios. Incluso en el pasillo. Ya sabes, si te ocurre a ti estás de suerte, de nuevo una oportunidad para luchar y crecer ¿Te suena?

 

buenas noches familia.  Aquí os dejo una foto de jovenzuelos, del 2012, no lo sabíamos pero nuestra hija ya estaba en camino…

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Gracias por estar aquí,

y a tí, compañero de pasillo, chorradas varias, enfados, risas y momentos, muchos momentos. No te puedo querer más.

Dulces sueños, sin releer le doy a Publicar…

 

 

 

aprender a quererte

Ya lo he contado en más de una ocasión, la música me calma, me llena, me hace saltar por los aires o romper a llorar, va encauzando mis emociones y las transforma dándoles el tiempo y el lugar que necesitan para estallar. Hace un par de semanas mi marido me dijo que escuchara una canción, me dijo que me iba a gustar, y así fue, de nuevo como hace años fue escucharla y mis ojos se llenaron de lágrimas, era justo lo que necesitaba. Me gustó tanto que llevo una semana escuchándola siempre que lo necesito, justo además me llegaron mis auriculares Sudio tan elegantes y bonitos que vienen conmigo a todas partes, me inspira y me apetecía escribir sobre ella.

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Auriculares Sudio

Antes de escribir me encantaría que la escucharas, párate y escucha la letra y luego seguimos…

Adoptar no significa solo tener un hijo, no significa ser madre “y ya está” (maravillosa palabra que implica tanto, tanto…) en nuestro caso significa más y para esto hay que prepararse y prepararse bien. Esta canción de Morat me parece que es un buen resumen si fuera la técnica que da la formación obligatoria para empezar el proceso de adopción sin duda empezaría por aquí: APRENDER A QUERERTE.

¿Cuándo empezaste a querer a tus hijos? ¿Cuándo empecé a querer yo a los míos? En mi caso la respuesta es clara, mucho antes de tenerlos en brazos, desde el primer momento que aparecieron en mis pensamientos, en el comienzo de mi embarazo de elefanta que con mi primera hija duró casi cinco años y con este segundo hijo vamos a hacer dos. A veces no puedo evitar pensar ¡Ya podía ser más corto ésto, jolines! Pero luego me encuentro con canciones como esta que me dan la respuesta inmediata: “ANTES DE ESTAR JUNTO A TI, POR TODA LA VIDA, QUIERO APRENDER A QUERERTE”. No sé cual era la inspiración de Morat para escribir esto, pero en mi caso es fácil interpretar que se refiere a la espera de nuestros hijos, a la preparación de lo que va a venir ¿O es que no nos preparamos la mente cuando por ejemplo buscamos a la persona que queremos a nuestro lado? En la adopción es lo mismo, dos vidas HECHAS se encuentran y creerme que aunque existen los flechazos, lo normal es que cuando nos veamos por primera vez hayan caras de susto, miedo, desconocimiento y a veces desconfianza, y no hablo solo del sus caras, también las nuestras. Tenemos que enamorarnos y preparar bien el corazón para dar rienda suelta al vínculo que nos une como padres a nuestros hijos.

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La canción dice “ No sé nada de tu historia, ni de tu filosofía, para aprender a quererte voy a estudiar como se cumplen tus sueños, voy a leerte siempre muy lentamente quiero entenderte…” Esto me recuerda mucho a las horas que dedicamos a saber de Etiopía y ahora de Vietnam, su gente, sus fiestas, sus costumbres, su historia, su origen! La vida de nuestros hijos no empieza con nosotros, ellos ya tienen una e intentar borrarla creo que es un grave error. En muchas ocasiones no tendremos la información y la iremos descubriendo por eso es tan importante cuando vienen nuestros hijos dejarles SER, descubrirlos, aprender a quererlos, ir enamorándonos poco a pocos, ellos de nosotros y nosotros de ellos.

La genética da pistas, esa es la verdad. Por ejemplo, mi sobrina los primeros meses de vida no se reía y todos decíamos ¿Por qué no se ríe? Y mi madre siempre contestaba lo mismo: su padre era un seriote, tampoco se reía (ahora ríe a carcajadas) pero me entendéis verdad? O cuando un bebé llora mucho y oímos a los abuelos ¡Tú también eras muy llorona de bebé menudas noches nos diste! Os suena verdad? En nuestro caso no tenemos pistas, esos comentarios no son válidos, partimos de CERO. Es todo nuevo, un ser totalmente diferente a nosotros que se irá vinculando con nuestra forma de vivir hasta sonreír igual (esto requiere otro post, este tema me fascina) ¿Pero y mientras? El proceso de conocimiento en la adopción es imprescindible y se puede convertir en una auténtica aventura sobre todo si cuando te encuentras con tu hijo o hija éste ya tiene más de dos años, no solo tiene una vida (que es suya y no tuya) si no unas experiencias que están ahí y hay que saber descubrirlas y… quererlas, sean las que sean.

“Quiero tenerte aunque solo sea un momento Y SI ME DEJAS tal vez toda la vida…” Maravillosa frase que implica tanto… En la construcción de la familia hay dos vidas, dos historias, nosotros hemos elegido pero ¿y ellos? Leí muchos artículos sobre el apego y el vínculo, un termino IMPORTANTISIMO en la adopción, en el amor en general, hacernos uno al otro poco a poco. Como dice la canción “enseñarte a extrañarme” que es lo mismo que aprender a querernos, a buscarnos, a necesitarnos. Mi hija con cinco meses y cuatro kilos se tomaba los biberones sola, se dormía sola, se entretenía sola, y a eso algunos lo llamaban autonomía ¡Qué bien ya esta enseñada es muy autónoma! Nosotros elegimos desaprender, enseñarle a necesitar, dejarse querer, dejarse ayudar, sobrevivir juntos. He visto familias que desde el día uno han dicho: yo soy tu madre, y el es tu padre. Y es cierto pero… ¿Ellos han elegido esto? La naturaleza ha hecho su marcha y en el caso de nuestros hijos existe un punto de inflexión, ellos también han sido hijos biológicos ¡No podemos borrarles este comienzo! Hay un giro, un cambio de dirección que poco a poco habrá que descubrir, para mí es muy importante ojalá no se me olvide nunca eses “Y si me dejas…”

Y por último: “No descansaré solo quiero tenerte a mi lado, luego que mi voz te demuestre lo que te he esperado…” En este trocito me acuerdo de muchos correos que recibo y que tantas veces me sirven de inspiración. No descansaré aunque muchas veces de nosotras salga el famoso grito al mundo:¡Ya no puedo más! Lo cierto es que en la mayoría de historias que conozco sí se puede y sigues sin descanso aunque creas que no te quedan fuerzas, y aguantas lo que no esta escrito ni jamás pudiste imaginar, un día tocas fondo y al día siguiente como si en sueños le hubieras rozado la cara… te levantas con fuerzas para seguir luchando. Pura magia.

Gracias Morat por esta canción, Sudio Auriculares por ponérmelo tan fácil, a mis hijos por enseñarme desde antes de existir a ser vuestra madre y a vosotros que leéis, que me escribís, que me acompañáis por ser mi inspiración.

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Dulces sueños…

Septiembre: si pudiera ver por un agujerito

Bueno pues parece que este verano ya tiene los días contados, en nada ya María empieza su cole de mayores y parece que ese será el pistoletazo de salida para empezar de nuevo la rutina. Os confieso una cosa, me apetece volver a la normalidad, el verano ha sido difícil y aunque siento que a veces un frenazo hace que encajen las piezas de mi vida, también necesito que los meses avancen para ver un poco de horizonte. Y en la otra oreja mi Pepito grillo particular susurrándome al oído ¡Vive el presente Marta, vive el presente! ¿Os suena verdad,?

Pero yo a la mía, sin poder evitar hacer mis cábalas. Por una parte la lesión de mi maratoniano ¡Esta si que es una maratón como Dios manda! Está trabajando duro y mucho en su rehabilitación, llegar a meta será muy emocionante y estoy convencida que llegará y como en cada carrera ahí estaremos nosotras para abrazarle. Y por otra no dejo de pensar ¿y si en esa meta en vez de ser dos somos tres esperando? ¿con qué nos sorprenderá este nuevo curso? ¿cómo será mi familia en Navidad, o en Pascua o el próximo verano? esto es así, hoy somos tres y mañana somos cuatro, así, en un instante suena el teléfono y te vuelve a cambiar la vida, sin bolso para el hospital, sin preparación, ni bajas maternales ni nada, estoy deseando leer el número largo en mi móvil. Yo siento que no va a ser ni mucho menos inminente, pero también siento que esto que nos ha sucedido no es por casualidad, por algo estamos quietecitos y en reposo ¿y si estuviéramos conectados con el embarazo de su madre Vietnamita? ¿y si es nuestra forma de vivir paralelamente y sin saberlo su espera en la que pienso tanto tanto?

Y entre pregunta y pregunta deshago maletas, María se reecuentra con sus juguetes que aunque no son ni mucho menos nuevos está feliz de verlos como si fuera la primera vez y también encuentro huecos para estar por aquí. Ya casi el Blog cumple un año y aunque escribo poco cuando lo hago soy 100% yo, aquí me siento bien y me siento mucho mejor cuando recibo correos y mensajes de gratitud !La agradecida sin duda soy yo! Tengo muchas ideas en la cabeza, me encantaría seguir con la fotografía, ir a algún sarao (Sandra confío en ti) escribir y dar puerta a este alma inquieta que me ha tocado cuando se repartió la intensidad en el mundo. Pero iremos por partes, despacito, al ritmo que hoy necesita mi familia.

Tengo los dedos cruzados de las manos y los pies estos meses tienen que pasar cosas maravillosas (y no solo hablo de mí, hay tantas familias que quiero y que tengo en el pensamiento) encuentros, abrazos, lágrimas, emociones, y cómo no, a tí pequeñín@ a tí te espero como agua de Mayo, no solo vas a ser nuestr@ segund@ hij@, vas a ser la esperanza, la energía de tu papá que lucha por poder salir corriendo a por tí.

Feliz noche

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Burrito Madera de Lola