te esperaba en navidad

Yo no sé si es porque tengo muy metido en el subconsciente las imágenes bonitas que florecen en Navidad, los encuentros, los abrazos, los brindis, las celebraciones o porque a pesar de tener puesto el freno de mano en el tiempo y en el corazón es imposible vivir sin esperar que algún día ocurra el milagro de verdad, pero el caso es que deseaba que llegaras en Navidad. Sin poder decirlo, o mejor dicho, sin querer decirlo a excepción de a mi espejo del alma y compañero de la vida (mi marido) con el que comparto estos pequeños secretos, lo cierto es que te esperábamos por Navidad.

Mira que mamá estaba entrenada, mira que llevo muchos años calentando y frenando muchas palabras, sentimientos y sueños, pero es imposible. Aun en mi intimidad te deseaba tanto que al ver que no llegas rompo a llorar como si alguien me hubiera dado la mala noticia de que no, de que aun no estás. Y entre lágrimas necesito escribir porque creo que es la única forma de acercarme a ti, cada palabra es como si te acariciara y hoy necesito abrazarte el alma entera.

¿Sabes la sensación incluso agradable de tener arena muy fina entre los dedos y se va deslizando suavemente de una forma sencilla y delicada hasta llevársela el viento? Esto es lo que siento hoy, un suave deseo se desvanece hasta que me agache y coja de nuevo un puñado de esperanza, y así hasta el infinito y más allá. Deseos incontrolables, lágrimas que solen solas, sueños que se alargan hasta no querer despertar…

Pasaremos las navidades sin ti a nuestro lado pero pienso brindar por tí. Yo ya sé lo que es amar con mayúsculas, ahora sé lo que es llorar también con ellas. Tendrás tu regalo, tus zapatitos listos, tu sitio en casa, tu lugar para cuando quieras venir. Aun me acuerdo cuando no estabais ninguno de los dos, miraba al cielo veía las estrellas y mi única esperanza es que allí tan lejos de mi pudierais verlas como yo. Cuando brindábamos dentro de mi apretaba los labios y el corazón y os deseaba fuertemente, nos mirábamos papá y mamá (aquellas miradas de complicidad que hablaban solas y decían: el año que viene seguro) y así año tras año hasta que dejamos de soñar y llegó tu hermana. Y volvió la magia, la esperanza, las risas y ahora tú, pequeño tesoro vietnamita. Los mayores también lloramos, mamá también se pone triste a veces pero es porque de una forma mágica y tan difícil de explicar te queremos mucho ya. Ojalá estés calentito, en la barriga de tu mamá vietnamita, tranquilo y esperando a nacer.

Nosotros te esperaremos, siempre.

mamá.

Anuncios