paralelas

Esta semana he hecho una pequeña expedición, subidas y bajadas continuas, picos altos donde me ha resultado más difícil respirar y bajadas donde he podido coger un poco de aire. Tengo asumido que así es este camino así que ya no me pregunto tantas veces qué narices me pasa, lo asumo y punto,  cuando hay que llorar se llora y cuando hay que reír se ríe, sin más.

Tengo unas ganas inmensas de volver a ser madre, de repetir la experiencia más intensa que he vivido hasta ahora, quiero volver a vivir cada instante desde que suena el teléfono y ves el numerito tan largo y se te para el corazón, el viaje, el encuentro, los nervios,  hasta los momentos en la cama los sábados por la mañana aunque a veces sea demasiado temprano y me muera de sueño. Quiero ser cuatro y lo deseo con todas mis fuerzas.

Lo cierto es que quiero repetir y si por mi fuera sería YA pero claro, esto es imposible, yo no puedo hacer nada para que esto suceda por mucho que lo desee. Principalmente, y esta es de las primeras diferencias con un embarazo biológico es necesario asumir en mi opinión algo fundamental: mi vida es independiente a la vida de nuestros hijos, no podemos hacer NADA para que nuestros hijos nazcan, solo podemos esperar ese momento que puede ser un mes, cinco, doce o años. El otro día recibí un mensaje precioso (gracias tocaya) sobre la espera, es muy difícil pero ¿Y la armadura que nos hemos hecho para el resto de la vida? ¿Y todo lo que hemos aprendido? me decía ella. Y jolín es verdad y de ahí el post de hoy:

De momento aprendemos que hay cosas, la principal en esta historia que no depende de nosotros, ni siquiera de consellería ni de la ECAI: la existencia de nuestro hijo. Respetar esto que es muy importante, es meter un ingrediente en nuestra historia familiar  desde mi punto de vista necesario: el respeto por su vida. Por TODA SU VIDA, su nacimiento, su origen, su madre o padre o familiares, el abandono, las decisiones , los motivos, su lucha por la vida. Mientras yo ESPERO a la otra parte del mundo (o al lado si es adopción nacional) está sucediendo una historia paralela sin saberlo, que DEBO RESPETAR.

En mi primera adopción un día después de tres años de espera cuando las cosas empezaron a complicarse en Etiopía después de fundirme en un mar de lágrimas y enfado a la vez, un amigo me dijo (lo recordaré siempre): Marta, ¿Tú amas a Etiopía? por supuesto, le dije. Y me contesto: si AMAS a Etiopía debes de AMAR SUS TIEMPOS TAMBIÉN. Y fue un mantra para mí: Amo a Etiopía, amo sus tiempos, Amo a Etiopía Amo sus tiempos. Me ayudó realmente.

Otra cosa que también aprendemos las madres en un proceso de adopción es a calmarnos, a respirar y confiar en nuestra capacidad. Doy por hecho que el momento enfado y a veces con grito acompañado existe, recuerdo también un día que le dije a mi marido ¡Basta ya, estoy harta, ya no puedo más! la respuesta de él fue: Muy bien ya te has desahogado , y ahora qué? Y ahora nada. Claro que podemos, y claro que aguantamos y claro que seguimos. He aprendido que tengo mucha más capacidad de la que jamás pensé, y aunque hay días que sientes de verdad que YA-NO-PU-E-DO-MAS y lo gritas y lo lloras… al final… puedes. Y puedes principalmente porque te está esperando un hijo que probablemente esté sobreviviendo a una situación mucho más adversa que la tuya. Lo que hablaba antes, la historia paralela que aunque no lo sepamos en ese momento está sucediendo. Y aquí quiero añadir que no sólo hablo de situaciones donde los niños no estén bien cuidados, hay niños felices en los centros de acogida (yo lo he visto) pero sin familia, para mí el entorno fundamental donde nos desarrollamos como persona. Por lo tanto he descubierto que esa fuerza viene de una historia paralela que estira mucho más fuerte y que no se quiere desenganchar, la de nuestros hijos.

Bueno pues en mis momentos de descanso en mi propia expedición pienso en todo esto. Hoy me muero de ganas de que nos llamen con una preasignación, quiero volver a ser madre, me enfado por no poder controlar esto, por no poder decir como muchas mamás “queremos tener un hijo” y a los 15 días o varios meses tiene a su hijo dentro, pero sé que el “llegará cuando tenga que llegar” no es un tópico, en mi caso es una realidad y hasta de esto me he de enamorar.

Que paséis un feliz fin de semana, gracias por acompañarme.

Y a tí pequeñin@ cuando te coja te como a besos. Te esperamos.

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5 comentarios en “paralelas

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