pequeña historia de amor

Hay muchas historias de amor, yo misma tengo una que ya dura trece años y otra que dura casi seis  (cuatro de espera y dos con nosotros, mi querida Marieta). Hoy os quiero contar otra pequeña historia de amor, tan pequeña tan pequeña que duró una semana y que dejará su rastro siempre.

Hace unos días una amiga que había estado un tiempo en un país de África me llamó y nos dijo que había recibido una llamada desde allí, la médico de la aldea le había dicho que necesitaban a una familia para una bebé que acababa de nacer y su mamá había fallecido en el parto. Querían que viviera, era una bebe prematura, de muy pocos días, estaba en la incubadora y luchaba por la vida. Yo a pesar de que mi razón y experiencia en la adopción me decían que eso era prácticamente imposible porque la adopción en ese país africano no está abierta, en mi corazón y en el de mi familia empezó a crecer un nuevo y fuerte deseo: una nueva hija. Y dijimos que sí de inmediato, sin miedo.

Esa noche nos acostamos con otra hija en el pensamiento, qué intensa mi vida, qué intenso todo, en la cama me preguntaba ¿pero la vida de la gente es así o soy yo que voy atrayendo historias que rozan la ficción?

Vi su foto, en otro momento hubiera dicho que no pero ya no soy temerosa, ya no me da miedo, todo lo contrario si puedo absorber la vida lo voy a hacer. Yo tengo fe y sé que nada hay imposible para Dios así que hemos tenido mucha paz estos días guardando este secreto y a esta pequeña en nuestro pensamiento y corazón. Cada minuto he pensado en ella, sin angustia ni temor, con paz y con esperanza sabiendo que si era para nosotros se abriría el camino. En la foto veía los ojos de MarÍa, ojos grandes e hinchados luchando por vivir.

Pero la vida es un misterio y un milagro, el jueves pasado nos avisaron que la pequeña se ha ido al cielo con su mamá. Cuando recibí esta llamada me emocioné, lloré pero no renegué. De mi hoy sale el agradecimiento ha sido una caricia del cielo, esta última semana he sido de nuevo madre, he tenido una nueva cara un nuevo cuerpo que proteger y acariciar, esta pequeña guerrera ha llenado mi corazón de más amor, ese amor del que os hablaba hace unos días en Instagram y que no podía decir más. Ahora sí, venia de allí, de nuevo África, de su vida que fue una suave caricia. No iba a ser su mamá pero su vida tenía que llegar a la mía por medio de esta llamada para cumplir una misión en mí: remover lo más profundo de mi vida, la certeza que la vida es un milagro y que el amor no tiene límites ni imposibles y que lo mueve todo todo y todo.

Angelito deseo que estés con tu mamá. Gracias por esta pequeña historia de amor.

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5 comentarios en “pequeña historia de amor

  1. Marta, que bonito y como lo cuentas…me he emocionado, “su vida qe fue una suave caricia” me parece la mejor definición.tus palabras respiran amor.no dejes d contarnos

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