te regalo una señal

Llevo días sin escribir, me he sentado varias veces delante del ordenador a ver qué pasaba pero nada. Me quedo mirando la pantalla y mi cabeza se va a otro sitio ¿Y yo qué tengo que contar ahora? En este embarazo hay muchos días de silencio, semanas incluso meses (no quiero ni nombrar los años). En el mes de noviembre no ha habido ninguna asignación y en el mes de diciembre a día de hoy tampoco. Tenía la esperanza de empezar el año un poquito más cerca pero parece que la lista sigue igual, bastantes familias por delante. Llevo unos días taponando mis sentimientos como si no tuviera derecho a quejarme por tener ya una hija, como si por ser madre adoptiva tuviera que tener asumido ya los pros y contras de este embarazo y tuviera que aguantarme, total “ya tengo una hija” (esto lo he escuchado…). Estoy feliz, muy feliz María y mi marido es la familia que he soñado pero mi corazón sigue buscando y esperando a este segundo hijo como todas las mamás y he decidido que no quiero guardarme esto para mí, claro que me llena mi hija pero es que tengo dos,  no sé dónde pero está y en la distancia cuido de él/ella pienso en el/ella y hablo de él/ella porque dentro de mi esta vivo, existe en mi.

Y así con este batiburrillo de sentimientos me planto en NAVIDAD, quedan pocos días para que la casa se llene de gente, regalos, villancicos, dulces y turrones. Hace siete años el día de noche buena una muy buena amiga me dijo que estaba embarazada, yo sabía que lo deseaba mucho pero mi corazón estaba tan atascado que fue inevitable darle un abrazo con lágrimas que ella supo recoger con cariño. Llegamos a casa y lloramos ¿Algún día llegará? Lo recuerdo perfectamente. Luego le dije a mi madre que no teníamos ganas de la cena de noche buena y ella me dijo que tenía una sorpresa para mí, teníamos un invitado especial que necesitaba mucho más que yo, así que me puse un buen quitaojeras me pinté los labios me recogí el pelo y nos fuimos a casa de mis padres sin saber que quien esperaba allí estaba a punto de dar un vuelco a nuestra vida.

Cuando llegamos mi madre nos recibió y al entrar en el comedor una mesa preciosa con el buen gusto que le caracteriza y sentado mi tío D (que es trabajador social como yo) con un chico negro que jamás había visto en mi vida ¿Pero quien era éste? pensé. Era B. es Etíope (yo sabía que esos ojos no podían ser de otro sitio) atravesó océanos como polizón con solo 12 años en busca de un sueño y meses después como un milagro llegó al puerto de Valencia donde estaba trabajando mi tío en un programa de Cáritas, al verlo en el estado que estaba se lo llevó a su casa, le cuidó le alimento y  luego estuvo en un centro de menores hasta que fue mayor de edad. Esa noche mi tío lo trajo a cenar en familia y sus palabras fueron nuestro alimento, toda la noche embobados escuchando cómo es el mundo allí fuera, cómo es la vida real, como es la lucha de verdad. Por primera vez escuchamos hablar de Etiopía, de su gente, de su familia, de Addis Abeba, esos ojos nunca los olvidaré se quedaron en mi pensamiento y ya no se fueron jamás. El nunca lo sabrá pero esa noche todo cambió. Si me llego a quedar en casa me hubiera perdido la primera señal que justo iba a llegar en Navidad: Etiopía acababa de cruzarse como un sueño en nuestra vida y se quedaría para siempre. Fue una noche diferente, mi marido  y yo estuvimos toda la noche cogidos de la mano, estábamos sorprendidos qué estaba pasando, conforme hablaba B nuestro corazón se encendía más y más, la tristeza se fue y esa noche buena llegó la primera Señal.

¿Tú crees en ellas? Yo sí. Para todos aquellos que esperan, sea lo que sea, mirar alrededor y descubrir que donde menos te lo esperas está la felicidad puede ser un buen comienzo para esta Navidad. Yo dejé de pensar en mí cuando dejé de mirarme a mí y mirando “al otro” lo descubrí: la señal está por ahí. Hoy siete años después sigo buscando mis señales, me iluminan los ojos de Marieta y feliz, sé que la encontraré.

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¡Feliz día!

 

 

 

 

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9 comentarios en “te regalo una señal

  1. Como esa estrella que en Belén guió a los Reyes para encontrar al Niño, estoy convencida que, de nuevo, esta Navidad, encontrarás una señal que alimente tus esperanzas, tus fuerzas para seguir adelante con tu embarazo y no rendirte en la espera, que a veces desespera…Ese es mi deseo para ti, porque eres preciosa por fuera, pero sobre todo por dentro, y te lo mereces. Ese amor que hay en ti no puede quedar flotando en el vacío. Tu segundo hij@ te necesita, te merece, te espera y nació o nacerá para ti porque ya eres su mamá ¡Ánimo! A veces el embarazo se hace largo, duro, pero vale la pena y es lo más hermoso que puede sucederle a una mujer. Los sufrimientos y molestias más fructíferos de tu vida, sin duda…Los primeros meses de embarazo habitualmente vienen acompañados de muchas molestias, aún no tienes barriguita, externamente cuesta hacerte a la idea de que estás embarazada y no sientes el movimiento del bebé. Pero en breve llegarán esas primeras pataditas (señales) que te digan: ¡ey mamá!!¡que soy real! ¡que estoy aquí y pronto me conocerás!!

    Que hermosa la historia del etíope que conociste en Nochebuena. A veces es vital para sobrellevar un sufrimiento salir un poco de nosotros mismos y conocer las penas de otros. Empatizar, relativizar, aliviar al de al lado…Qué preámbulo tan bonito, que finalizaría con la llegada de Marieta. Qué a gusto debió cenar con vosotros aquel joven esa Nochebuena en la que le hicisteis sentir lo que es cenar en familia y cómo os devolvió el favor sin ser consciente…

    Conozco alguno de los sentimientos de los que me hablas. Amo tanto a mi hija mayor (de la edad de tu Marieta) que me costaba pensar en poder querer de la misma manera a mi segunda. A veces imaginamos el corazón como un recipiente y nos es difícil pensar que si ya está lleno “a rebosar” pueda caber más amor hacia otra persona. Me sentía hasta culpable, temerosa de no corresponder a la segunda como merecía. Pero te garantizo que el corazón humano, y más el de una madre, es elástico, y su capacidad infinita. Se puede amar a cada hijo como si fuera el único. Y es algo maravilloso. Aunque el que nos hizo madre por primera vez siempre va a tener ese algo especial, no por ello los siguientes serán menos queridos.

    Me parece intuir en tus palabras cierto sentimiento de “timidez” o el pensamiento de que estás pidiendo demasiado, por buscar un segundo hijo. Como si el regalo de tener a María fuera tan inmenso e inmerecido (siempre un hijo lo será) que fuera “un abuso” querer más o pedirle mayor dicha a la vida. ¡No es justo! Ese hijo es tuyo y tienes el mismo derecho que cualquier otra madre a ampliar la familia. Que te quede claro: nadie te lo regala, nadie te hace el favor, lo has engendrado y gestado tú, con tu esfuerzo, con tu amor. Y espero que en no mucho tiempo puedas parirlo y recibirlo.

    Una vez más te traslado todo mi apoyo y mi admiración. Te agradezco muchísimo que compartas aquí todos esos sentimientos. Me enriqueces el alma, me devuelves la confianza en la bondad de los seres humanos. No puedo evitar leerte sin emocionarme. ¡Ánimo,Marta!! Seguimos acompañándote en los progresos de tu embarazo. Pronto llegará ese segundo trimestre, mucho más llevadero, y con él, las pataditas, ecografías en las que veas a tu hijo con mayor realidad…

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    1. Hola. Perdón por tardar en contestar este mensaje. cuando te leí me quedé con muchas ganas de contestar pero no conseguía en el móvil organizarme las ideas y luego no he encontrado el momento de ponerme en el Blog. De verdad me emocionó tu mensaje tu compresión y tu cariño hacia nosotros. No nos conocemos pero en tus palabras noto cercanía y para mí es un regalo más en esta aventura de la maternidad. Gracias por todo sobre todo por estar por aquí.
      Un beso

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      1. Hola Marta! No te preocupes! Sé bien lo que es no tener tiempo para hacer todo lo que me gustaría y en el momento que me gustaría. Me alegro muchísimo de que mi comentario te trasmitiera buenas sensaciones y la empatía y comprensión que quería mostrarte. Efectivamente no nos conocemos, pero leyendo los sentimientos y vivencias de una persona a veces se puede percibir mejor cómo y quién es que incluso tratándola en directo. De todas formas, como te dije hace tiempo nosotros también vivimos en Valencia y me encantaría que pudiéramos quedar un día y ponernos cara, además de presentar a nuestras peques. Mi mayor tiene la misma edad que la tuya. Ya concretaremos si te apetece! Te envío un abrazo enorme y ánimo con el embarazo.

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  2. Ay Marta….. Qué señal más bonita.
    Una de mis señales tiene unos ojos maravillosos y lleva un lazo rojo. Ella no lo sabe, pero le estoy taaaan agradecida…. Algun día se lo contaremos, verdad?
    Feliz Navidad, familia!!!! 😘

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  3. Como me identifico Marta, las veces que he tenido que oír lo de para que te complicas la vida si ya tienes una hija… Pero solo las personas que vemos esas señales de las que hablas, sabemos que ellos/as nos están esperando solo hay que seguir esas señales para que nos lleven hasta ellos/as. Un abrazo, quizás tú y Marieta sois parte de mi señal …

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  4. Marta. No se como expresarme pero de verdad me flipa la historia que acabas de contar 😍😍😍😍😍😍.

    Os deseo muy buen final de año y veras que el 2016 nos traera cosas muy bonitas!!”

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